Tu éxito…

Juzga tu éxito en función de aquello a lo que has renunciado para conseguirlo“.

(autor desconocido)

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Serás un triunfador…

Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.

Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti, y dejes de preocuparte por el que dirán…

Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.

Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.

Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.

Cuando el ser espontáneo te libre del método.

Cuando actúes por convicción y no por adulación.

Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y ser rico sin perder tu humildad.

Cuando sepas perdonar, tan fácilmente como ahora te disculpas.

Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre y junto al rico sin pensar que es un dios.

Cuando sepas enfrentarte a tus errores tan fácil y positivamente como a tus aciertos.

Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.

Cuando sepas manejar tu libertad para pensar, hablar, leer, escribir y hasta escuchar sin caer en los excesos.

Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.

Cuando ya no debas sufrir para conocer la felicidad y no seas ya capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas, por el placer.

Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en tu propia persona.

Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma.

Entonces y solo entonces, serás ¡Un Triunfador!.

(autor desconocido)

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El éxito en la vida

El éxito en la vida viene de saber afrontar las inevitables faltas de éxito del vivir de cada día.

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El éxito es…

El éxito, poco tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.

No se relaciona con los títulos nobles o académicos que tienes, con que te llamen Doctor, Ingeniero o Licenciado; ni con la sangre heredada o con la escuela en que estudiaste.

No tiene que ver con que tengas o no estudios, con que hayas ido a la universidad o con que hayas obtenido un postgrado.

No se relaciona con las dimensiones de tu casa o de tu parque, con la zona en que vives, con las propiedades que tienes o con cuantos automóviles entran en tu garage.

No se trata de tu posición dentro de la jerarquía de la empresa, no se trata de si eres jefe, gerente, director, empleado o subordinado; o si eres un miembro prominente de círculos y clubes sociales.

No tiene nada que ver con el poder que ejerces, o si eres un buen administrador, o si hablas muy bien en público, o si las luces te siguen cuando lo haces.

No es el tipo y la cantidad de tecnología que empleas ni a la que tienes acceso.

No se relaciona con cuanta frecuencia viajas, o si tomas vacaciones, o si visitas otros países.

No se debe a la calidad de la ropa que usas, ni a su marca, ni a los grabados que mandas bordar en ella; o si después de tu nombre pones siglas deslumbrantes que definen tu estatus social.

No se trata de si eres emprendedor, si hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.

El éxito se debe a otras tantas cosas…

Se debe a cuanta gente te sonríe sinceramente, a cuanta gente amas, a cuántos admiran tu sinceridad y sencillez de espíritu.

Se trata de si te recuerdan con nostalgia cuando te vas, si extrañan tu compañía, si extrañan tu palabra o simplemente tu estar presente.

El éxito se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar, o si guardas o no rencor en tu corazón.

Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños, de que tus logros no hieran a tus semejantes, a tus compañeros o a tus colaboradores.

Se trata de que en tus triunfos hayas beneficiado a los demás, y no de que tus “triunfos” hayan sido a costa de los demás.

Es acerca de tu inclusión con los demás, y no de tu control sobre los demás.

Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños, y si te preocupaste de los ancianos.

Es acerca de tu bondad, de tu deseo de servir, de tu capacidad de escuchar y de tu valor sobre la conducta.

Es acerca de si fuiste transparente en tu sentir y pensar, si te mostraste tal cual eres, y no si mostraste el personaje que los demás querían ver.

No es acerca de cuantos te siguen, sino de cuantos realmente te aman.

Es acerca de si lograste el compromiso de los demás ejerciendo tu liderazgo, y no la subordinación de los demás ejerciendo tu poder.

Es sobre si los demás han podido, y pueden continuar confiando en ti.

Es sobre si recibiste la lealtad de la gente, y no su apoyo interesado.

Se trata de si fuiste un buen ejemplo para muchos; si te recuerdan por que los trataste bien en todos los sentidos y en todas las circunstancias.

No es acerca de declararle a los demás que tienes éxito y que eres feliz, sino de cuantos creen que realmente lo eres, o si finges serlo.

Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien-tener y al bien-estar.

Se trata sobre todo de tu conciencia tranquila, de tu dignidad invicta y de tu deseo de SER más, no de TENER más.

(autor desconocido)

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El éxito

Reír mucho y querer mucho.

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el afecto de los niños.

Merecer la aprobación de críticos honestos y soportar la traición de los falsos amigos.

Apreciar la belleza.

Encontrar lo mejor en los demás.

Dar lo mejor de uno mismo.

Dejar un mundo algo mejor, sea por medio de un niño sano, una parcela ajardinada o una condición social redimida.

Haber jugado y reido con entusiasmo y cantado de forma exultante.

Saber que al menos una vida ha respirado mejor gracias a que tú has vivido…

Todo esto, es haber tenido ÉXITO.

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El éxito comienza al comenzar algo

Usted no necesita saber todas las respuestas de antemano para resolver un problema o alcanzar su meta.

Pero debe tener de antemano una idea clara sobre el problema o la meta que quiere alcanzar.

Todos los que lograron el éxito en un gran emprendimiento, resolvieron sus problemas a medida que iban apareciendo.

Ellos se ayudaron a sí mismos.

Y fueron ayudados a través de poderes conocidos y desconocidos por ellos en el momento en que comenzaron su viaje al éxito.

Siguieron el viaje sin tener en cuenta los obstáculos que encontraron.

No aplace las cosas cuando se enfrente con un problema difícil.

Divida su problema en partes, y maneje cada parte por vez.

Todo lo que tiene que hacer es saber a dónde va.

Las respuestas vendrán a usted de su propia manera.

Es el trabajo que usted nunca empieza el que le lleva más tiempo para terminar.