Los hijos no esperan

Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé.

Para consultar al médico, para hacer dieta y ejercicios, para preparar el ajuar.

Un tiempo para soñar lo que será ese niño, cuando crezca, para pedirle a Dios que nos enseñe a criar al hijo que llevamos en las entrañas, para preparar nuestra alma para alimentar la suya, pues pronto ese niño nacerá.

Hay un tiempo para mecerlo y pasear por la habitación, para ejercer el derecho y la abnegación.

Un tiempo para maravillarnos de lo que es él, ni mascota, ni juguete, sino Persona.

Un tiempo para cuidar de él, edificarlo, maravillarse y sentir asombro.

Un tiempo para dejar de lado los platos sucios y llevarlos a la plaza a hamacarse, de correr una carrera, hacerle un dibujo, atrapar una mariposa, cantar en vez de renegar, de sonreir en vez de fruncir el ceño, de secar lágrimas y reirse de los platos rotos, de contestar a todas las preguntas… porque vendrá el tiempo en que no querrá escuchar nuestras respuestas.

Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener responsabilidad,para ser firme pero afectuoso, para saber disciplinarlo con amor, porque pronto llegará el momento de dejarlo partir y de soltar los lazos que lo atan a nosotros.

Una hora de dedicación podrá hoy salvar años de dolor mañana, la casa, los platos, la pieza nueva pueden esperar.

Llegará el momento en que no habrá más puertas que golpear, ni juguetes desordenados, ni peleas, ni marcas en la pared.

Entonces podremos mirar atrás con gozo, y saber que estos años de padres no se desperdiciaron.

Dios, danos la sabiduría para saber que hoy es el día de nuestros hijos, y que nuestro tiempo es hoy.
…Porque los hijos no esperan.

(autor desconocido)

UnMensajeParaTi.com.ar @PabloGimenez

Bookmark and Share compatir_por_email Compartir en Facebook Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email Seguirme en Twitter

Anuncios

8 comentarios en “Los hijos no esperan

  1. maria dijo:

    Yo se que la autora es Helen Young y al parecer las diferencias se deben a la traducción de dos diferentes personas . Gracias. un saludo María.

    Me gusta

  2. gloria velez dijo:

    q reflexion tan suntanciosa lamentablemente no le dedicamos el tiempo suficiente a nuestros hijos dejamos q una palabra se vuelva llanto solo por pensar en los ratos q nos beneficie a nosotras y en realidad los hijos no esperan. es mejor parar a tiempo y enriquesernos de los momentos maravillosos con los hijos. adoro a mi hijo SEBASTIAN PAREJA VELEZ. aun estamos a tiempo de disfrutarlos y ser la mejor compañia, q mejor q al lado de su madre

    Me gusta

  3. Gabriela A. B. dijo:

    Hola, me comunico para decirles el nombre del autor del poema que publicaron bajo el nombre “Hay un tiempo”. La autora fue mi abuela cuando estaba por nacer mi hijo y el de una sobrina suya que tuvo algunas dificultades de salud al nacer. Inicialmente se llamó “Cuando un hijo llega al mundo” y tiene varias cosas alteradas pero de todos modos me contentaría con que la agreguen como autora ya que no es anónimo. Hoy, por casualidad buscamos en la web algunas palabras relacionadas con el texto y encontramos esta pág y varias que tienen el poema. Mi abuela no tiene computadora ni idea de internet por lo que no me cabe duda de que es creación suya (no una copia de otra) e inclusive tengo el manuscrito de su puño y letra. Mi abuela se llama M. Ester Aceistel y estaría más que agradecida si reconocen su autoría en la página. Muchas gracias! Adjunto el texto original (hay términos que evidencian su autoría aunque tenga cosas modificadas):

    Cuando un hijo llega al mundo

    Hay un tiempo…
    para anticipar la llegada del bebé,
    para soñar lo que será cuando crezca,
    para preparar mi alma y alimentar la suya.
    No dejaré pasar ese tiempo
    porque los hijos no esperan
    Hay un tiempo…
    para nutrirlo durante la noche,
    calmar sus pequeñas molestias,
    observarlo hasta lograr su primer sonrisa;
    hacerle ver con el tiempo que su nuevo mundo es exigente
    pero que también tiene mucho amor y alegría.
    Contemplarlo y maravillarme por lo que es en realidad:
    ni juguete, ni mascota,
    sino un pequeño ser que Dios puso en nuestro hogar
    porque fuimos elegidos para amarlo,
    cuidarlo, educarlo y disfrutarlo.
    Sólo Eso.
    No dejaré pasar ese tiempo
    porque los hijos no esperan
    Hay un tiempo
    para contarle las más hermosas historias de fantasía
    que jamás hayamos oído,
    para dejar de lado los platos sucios y llevarlo al parque
    antes de que el sol ya no entibie el ambiente,
    para que pueda correr libremente, mirar el paisaje,
    descubrir la naturaleza, hacerle un dibujo en la arena,
    atraparle una mariposa…
    Ese tiempo es corto y si me descuido se esfumará
    Porque hay un tiempo
    y los hijos no esperan
    Logremos cantar en vez de gruñir,
    sonreír en lugar de mostrar disgusto,
    compartir con él mis mejores momentos,
    para contestar todas sus preguntas
    antes de llegar el día en que no le interesen ya mis respuestas.
    Para enseñarle firmemente a obedecer
    y pacientemente a disponer un lugar para cada cosa.
    Dediquemos a él cada momento útil.
    Porque hay un tiempo
    y los hijos no esperan
    Escuchemos atentamente las largas descripciones
    de lo que le sucede cada día
    para enseñarle a ser responsable, independiente
    y sobre todo, a ser ÉL mismo,
    para guiarlo y dejarlo partir.
    La casa puede esperar, el auto puede esperar;
    la dedicación de hoy evitará el dolor de mañana
    Porque los hijos no esperan
    Hay un tiempo,
    cuando ya las puertas no sean cerradas a golpes
    y no haya más juguetes tirados por el suelo
    ni marcas en las paredes,
    para mirar hacia atrás y ver que no fueron desperdiciados,
    para verlo hecho un hombre íntegro,
    para decir sin equivocarme
    que cada momento de su vida fue importante para mí,
    para reconocer sin dolor que no hay carrera mejor
    ni tarea más urgente que aceptar, con alegría,
    la bendición de ser padres.
    Entonces será nuestro tiempo,
    los otros eran breves y no podían postergarse.
    Porque hay un tiempo
    y los hijos no esperan.

    Me gusta

  4. Elena dijo:

    Qe maravillosa reflexiòn! cuando nuestros hijos estan peqeños no pensamos en todo el tiempo qe emos desperdiciado en otras cosas o personas, siendo qe ellos siempre estàn ahi para nosotras, pasa el tiempo y es ahì donde decimos o nos damos cuenta del tiempo perdido, qe ya es grande y qe ya no nos necesita tanto como de peqeños…No desperdiciemos el tiempo qe tenemos Hoy..Aprovechemos cada segundo qe tenemos libres despues del trabajo, para difrutarlos a Ellos.. Nuestros Hijos♥

    Me gusta

  5. Alma dijo:

    Que bonita reflexión, lo lei y no pare de llorar, muy cierto llevamos la vida muy aprisa y no vale la pena el tiempo vuela y no me he dado cuenta que ya estan creciendo, estoy a tiempo aun.
    Gracias
    Me ha servido mucho

    Me gusta

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s