Algo de música… Until

Until“, por Sting (de la película “Kate & Leopold“)

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If I caught the world in a bottle,
and everything was still beneath the moon,
Without your love, would it shine for me?

If I was smart as Aristotle,
and understood the rings around the moon,
What would it all matter if you loved me?

Here in your arms where the world is impossibly still,
with a million dreams to fulfill,
and a matter of moments until the dancing ends.

Here in your arms when everything seems to be clear,
not a solitary thing would I fear,
except when this moment comes near the dancing’s end.

If I caught the world in an hourglass,
saddled up the moon so we could ride
Until the stars grew dim, Until…

One day you’ll meet a stranger,
and all the noise is silenced in the room,
you’ll feel that you’re close to some mystery.

In the moonlight and everything shatters,
you feel as if you’ve known her all your life,
the world’s oldest lesson in history.

Here in your arms where the world is impossibly still,
With a million dreams to fulfill,
and a matter of moments until the dancing ends.

Here in your arms when everything seems to be clear,
not a solitary thing do I fear,
except when this moment comes near the dancing’s end.

Oh, if I caught the world in an hourglass,
saddled up the moon and we would ride,
until the stars grew dim,
until the time, that time stands still, until…


Hasta…

Si yo atrapara el mundo en una botella,
y todo permaneciera inmóvil bajo la luna,
sin tu amor… ¿brillaría ella para mí?.

Si yo fuera inteligente como Aristóteles
y entendiera los anillos alrededor de la luna,
¿qué importaría todo si tú me amaras?.

Aquí en tus brazos, donde el mundo esta increíblemente inmóvil, con un millón de sueños para realizar,
y una cantidad de momentos hasta que el baile termine.

Aquí en tus brazos, donde todo parece estar claro,
a ninguna soledad le temería,
excepto cuando este momento se acerque al final de baile.

Si yo atrapara el mundo en un reloj de arena,
y ensillara la luna para que podamos cabalgar
hasta que las estrellas se oscurezcan, hasta…

Algún día conocerás a un extraño,
Y todo el ruido se silenciara en la habitación,
tú sentirás que estás cerca de algún misterio.

A la luz de la luna y cuando todo se destruye,
sentirás como si la hubieras conocido toda tu vida,
la lección más antigua del mundo en la historia.

Aquí en tus brazos, donde el mundo esta increíblemente inmóvil, con un millón de sueños para realizar,
y una cantidad de momentos hasta que el baile termine.

Aquí en tus brazos, donde todo parece estar claro,
a ninguna soledad le temería,
excepto cuando este momento se acerque al final de baile.

Oh, si yo atrapara el mundo en un reloj de arena,
y ensillara la luna para que podamos cabalgar
hasta que las estrellas se oscurezcan,
hasta que el tiempo, ese tiempo se detenga, hasta…

 

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Tener tiempo…

(Entrevista de Víctor M. Amela a Moussa Ag Assarid)

 -No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo.

– ¡Qué turbante tan hermoso…!

– Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

– Es de un azul bellísimo…

– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

– ¿Por qué?

– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

– ¿Quiénes son los tuareg?

– Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

– ¿Cuántos son?

– Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

– ¿A qué se dedican?

– Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

– Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

– Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

– ¿Sí? No parece muy estimulante…

– Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

– Saber eso es valioso, sin duda…

– Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

– Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

– Vi correr a la gente por el aeropuerto… ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…

– Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

– ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

– ¿Tanto como eso?

– Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

– ¿Qué pasó con su familia?- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

– De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

– Y lo logró.

– Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

– ¡Un tuareg en la universidad. ..!

– Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

– Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

– Fascinante, desde luego…

– Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

– Qué paz…

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

(Entrevista de Víctor M. Amela a Moussa Ag Assarid)

 

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La persona que quisiéramos ser…

“Perder el tiempo soñando con la persona que quisiéramos ser, es dejar pasar a la persona que podemos ser”

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A veces…

A veces, queremos decir tantas cosas pero no las decimos…

A veces, se nos va el tiempo, en discusiones sin sentido…

A veces, en vez de decir cuanto amas, te la pasas diciendo tonterías…

A veces, pierdes a la persona que más amas, por no tratar de entenderla…

A veces, es bueno decir te amo, en vez de decir otras cosas…

A veces, es bueno pedir a Dios amarte más y que me entiendas mejor…

A veces, las mañanas no son, como quisieras que fueran…

A veces, el sol no brilla como quisieras y tus días son grises…

A veces, a la luna no la ves y tus noches son oscuras…

A veces, hay que tener paciencia, con la persona que dices que amas…

A veces, nos ciega la ira y ofendemos sin querer, a quien más amamos…

A veces, es bueno pedir perdón, si sabes que has ofendido…

A veces, es bueno dar gracias a Dios por tenerte…

A veces, es bueno decir una plegaria a Dios, dando gracias…

A veces, es bueno decirle a un amigo cuanto lo extrañas…

A veces, es bueno ver los defectos tuyos antes que los ajenos.

Por eso yo hoy te digo…

Que me perdones, por todos esos momentos, que no disfrute de ti, por andar en discusiones tontas.

Quizá olvidaremos, pues hay que olvidar y perdonar.

Que el sol hoy, esta alumbrando este día más que nunca.

Que mi noche es clara, porque la luna esta dándome su luz.

Que mi Dios escucha mis oraciones y esta conmigo…

¿Por qué si la vida es tan corta, me la tengo que pasar peleándome con todos los que me rodean?.

¿Por qué no disfrutar de estos momentos, que son tan pocos, que viven en ti y te dan esa energía que necesitas, para luchar en la vida por lo que quieres?.

¿Por qué no sonreírle a la vida?

¿Por qué no rodearme de amor, así la vida la veo de otro color, y las penas son menos y los dolores se curan más rápido?.

Por eso hoy le abriré mis brazos a un amigo, sin ver sus defectos.

A veces, lo mas bueno de la vida, no es lo mas bello: es lo que se ama.

A veces, es bueno decir estas palabras.

Hoy es un día en que quiero decirte esas palabras.

(autor desconocido)

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Mi otra mujer…

Mi esposa me recomendó salir con otra mujer. “Tu sabes que la amas” – me dijo un día, tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo.

Pero yo te amo a Ti” – protesté.

Lo sé. Pero también la amas a Ella.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi Madre, viuda desde hace años, pero por las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente.

Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

¿Qué te ocurre? ¿Estas bien?” me preguntó.

Mi madre es una mujer que una llamada tarde en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo”, le respondí. “¡Los dos solitos!…

¿Qué opinas?“. Reflexionó sobre ello un momento. “Me gustaría muchísimo“, dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede una cita… y por Dios, cuando llegué a su casa, vi que ella también estaba muy emocionada.

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas” – me comentó mientras subía a mi auto – “No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada“.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”.

Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mi Mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba.

Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios. “Era Yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas…?
Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor” – respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro.

Hablamos tanto que nos perdimos el cine.

Saldré Contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar“, dijo mi madre cuando la llevé a su casa, la sentí, la besé, la abracé.

¿Cómo estuvo la cita?” – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.

Muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imagine“, le contesté.

Días más tarde mi Madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada.

Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo y una nota que decía:

La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo!

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar.

Si tu Madre vive… disfrútala.

Si no vive… recuérdala.

Y ten en cuenta  siempre que Dios perdona, pero el tiempo nunca lo hace, ni se puede regresar.

(Autor desconocido)

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Tus pertenencias…

El hombre murió Intempestivamente…

Al darse cuenta vio que se acercaba Dios, llevando una maleta consigo.

Y le dijo:

– Bien hijo mio, es hora de irnos…

El hombre asombrado le preguntó a Dios:

– Ya… tan pronto… tenía muchos planes.

– Lo siento hijo, pero es el momento de tu partida.

– ¿Qué traes en esa maleta?

– Tus pertenencias.

– ¿Mis pertenencias?

¿Son mis cosas, mis ropas, mi dinero?

– Lo siento hijo.

Las cosas materiales que tenías, nunca te pertenecieron, eran de la tierra.

– ¿Traes mis recuerdos?

– Lo siento hijo, esos ya no vienen contigo.

Nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

– ¿Traes mis talentos?

– Lo siento hijo pero esos nunca te pertenecieron, eran de las circunstancias.

– ¿Traes a mis amigos, a mis familiares?

– Lo siento hijo pero ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

– ¿Traes a mi mujer y a mis hijos?

– Lo siento hijo, ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

– ¿Traes mi cuerpo?

– Lo siento hijo, ese nunca te perteneció.

Ese era del polvo.

– Entonces, ¿traes mi alma?

– Lo siento hijo pero ella nunca te perteneció, era mía.

Entonces el hombre lleno de miedo arrebató a Dios la maleta; y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía.

Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre le dijo a Dios:

– ¿Nunca tuve nada?

– Si hijo mío…

Cada uno de los momentos que viviste, fueron sólo tuyos.

La vida es sólo un momento, un momento todo tuyo.

Disfrútalo en su totalidad.

Que nada de lo que crees que te pertenece, te detenga.

Vive el AHORA, vive tu VIDA, y no te olvides de SER FELIZ.

(autor desconocido)

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No dejes para mañana…

Si estas enojado con alguien, y nadie hace nada por arreglar la situación… arréglala tu.
Tal vez hoy, esa persona todavía quiera ser tu amiga, y si no la arreglas, tal vez mañana puede ser muy tarde.
  
Si estas enamorado de alguien, pero esa persona no lo sabe… díselo.
Tal vez hoy, esa persona también este enamorada de ti y si no lo dices hoy, tal vez mañana puede ser muy tarde.

Si te mueres con ganas por darle un beso a alguien… dáselo.
Tal vez esa persona también quiere un beso tuyo, si no se lo das hoy, tal vez mañana será muy tarde.

Si todavía amas a una persona que crees que te ha olvidado… díselo.
Tal vez esa persona siempre te ha amado y si no se lo dices hoy, tal vez mañana será muy tarde.
 
Si necesitas un abrazo de un amigo… pídeselo.
Tal vez el lo necesita más que tu, y si no se lo pides hoy, mañana será muy tarde.

Si de verdad tienes amigos a los cuales aprecias… díselo.
Tal vez también te aprecian, y si se van o se alejan, tal vez mañana puede ser muy tarde.

Si quieres a tus papás, y nunca has tenido la oportunidad de demostrarselo… hazlo.
Tal vez hoy, aún los tienes ahí para demostrárselo, pero si se van, tal vez mañana puede ser muy tarde.

 

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Date tiempo para vivir

A medida que transcurre tu vida, date tiempo para vivir.

Tómate tiempo para apreciar y disfrutar la belleza que te rodea, para marcar una diferencia, para hacer algo que realmente te importe.

Tómate el tiempo para descubrir tu pasión, para perseguir aquello que le da sentido a tu vida, para hacer algo más que simplemente dejar transcurrir el día.

Date el tiempo para ayudar a alguien, para escuchar de veras, para que realmente te importe.

Tómate el tiempo para descubrir la verdadera maravilla de estar vivo y consciente, de ser una persona única e irrepetible, con un designio
especial.

Tómate el tiempo para entregarte con sinceridad, porque ese es el mejor regalo que tienes para ofrecer.

El tiempo que te tomes para vivir realmente, es tiempo que siempre valorarás, y que crea valor que estará contigo por siempre.

Cuanto más a menudo recuerdes cuán especial e irremplazable regalo es el hecho de estar vivo, más tendrás para ofrecer a quienes te rodean.

Este mismísimo día tiene tiempo para ser vivido, y está aquí para que tú lo vivencies.

Cualquiera sea tu situación, cualesquiera sean los desafíos que enfrentes, tan ocupada como pueda estar tu agenda, siempre habrá muchísimo valor en tomarse el tiempo para vivir a pleno.

(Autor desconocido)

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Lo efímero

Si pudiésemos darnos cuenta de lo efímera que es nuestra vida quizás pensaríamos dos veces antes de desperdiciar las oportunidades que tenemos de ser y hacer felices a los demás.

Nos entristecemos por cosas pequeñas, perdemos minutos y horas preciosas…

Perdemos días, a veces años.

No podemos adivinar cuánto tiempo estaremos aquí y descuidamos de nosotros y de los demás.

Callamos cuando deberíamos hablar.

Hablamos demasiado cuando deberíamos estar en silencio.

No damos el abrazo que nuestra alma tanto pide porque algo nos impide esa aproximación.

No damos un beso cariñoso porque no estamos acostumbrados a ellos…

No decimos cuánto amamos, porque creemos que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.

Y pasa la noche y llega el día…

El sol nace y se adormece…

Y… continuamos encerrados en nosotros mismos.

Reclamamos que no tenemos tiempo suficiente…

Pedimos a los demás, a la vida…

Nos consumimos.

Y el tiempo pasa.

Pasa la vida sintiendo que no vivimos.

Sobrevivimos, pues no sabemos hacer otra cosa, hasta que, inesperadamente, nos levantamos, miramos hacia atrás, y nos preguntamos: ¿y ahora?

Hoy…

Ahora…

Aún es tiempo de reconstruir, de dar ese abrazo que tanto quisimos, de pronunciar una palabra cariñosa.

Nunca se es demasiado viejo o demasiado joven para amar desde el fondo del corazón…

Sin mirar hacia atrás…

Lo que pasó, pasó…

Lo que se perdió, se perdió…

Miraremos hacia adelante…

Aún es tiempo de apreciar las flores, enteras están en torno nuestro.

Aún es tiempo de vivir la alegría y el amor intensamente.

Nos volveremos hacia Dios…

Agradeceremos por “La VIDA” que, aunque efímera, aún está en nosotros.

Feliz año nuevo… para Ti

(Para que escuches mientras lees: “Beautiful that way“, de Noa.)

Quizá dé lo mismo si se trata de un año nuevo… o de un nuevo grupo de pertenencia, de un nuevo lugar donde vivir, de un nuevo amigo, o de una nueva pareja.

Nada puede ser realmente nuevo si uno lo vive desde viejas actitudes.

Por eso te deseo y me deseo…

Que no se nos vaya nuestro tiempo de vida en asuntos que realmente no valgan la pena.

Nadie vino a este mundo a encerrarse en un lugar seguro, a lograr la aprobación de los demás, a “matar el tiempo”.

El tiempo es algo precioso: un recurso no renovable.

Que miremos hacia atrás sólo para cerrar los asuntos pendientes.

Es el único modo en que el pasado puede realmente pasar… decir lo largamente callado, hacerse cargo de los errores y pedir disculpas, reconocer lo recibido y dar las gracias, comprender lo no comprendido, dejar ir lo que ya no es.

Cerrar lo inconcluso es comenzar a hacer espacio para lo Nuevo.

Que sepamos pedir ayuda cuando la necesitemos, para volver a pararnos sobre nuestros propios pies.

Dejarse ayudar es un buen antídoto para la omnipotencia o la necedad.

Que sepamos ayudar a quien lo necesite… sin perdernos en el otro, sin invadir ni manipular, sin generar dependencia, sin forcejear para que nadie cambie lo que no está dispuesto a cambiar.

Ayudar requiere el ejercicio de una solidaridad inteligente, consciente de sus trampas y de sus límites.

Que permanezcamos abiertos a encontrar verdaderos compañeros de camino, afines a nuestra más íntima esencia.

Como decía Vinicius: “La Vida es el arte del encuentro”.

No nos escondamos de la Vida.

Vivir vivo es poco frecuente entre los humanos.

Lo logran quienes trabajan para abrir su sensibilidad y su conciencia.

Que seamos parte de aquellos que, más que un “Año Nuevo”, celebran cada día un “Día Nuevo”, intensamente vivos.

(autor desconocido)