Que fácil resulta a veces…

Qué fácil resulta a veces,
recuperar lo perdido,
soñar un mundo distinto,
disfrutar de lo prohibido,
fantasear con lo que se ha ido.
Qué fácil resulta a veces…
cuando no estás solo mi amigo
…transformar dolor en dicha
y trastocar lo vivido…
Cuando te sueltas un poco,
cuando te sientes distinto,
cuando asumes lo que eres
y tomas el compromiso
frente al mundo y frente a todo
para salvar lo que es tuyo,
tus ideas, tus proyectos…
lo bravío y lo sumiso.
¡Qué fácil resulta a veces
cuando te sientes querido!

(Autor desconocido)

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Tu duermes

Tú duermes, ya lo sé.
Yo estoy velando.
No importa que estés lejos, que no escuche tu cadencia en la sombra.
No importa que no pueda pasar mi mano sobre tu cabeza, tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme para que tú me abraces sin sentirlo, para que me retengas mientras yo tiemblo y digo simplemente palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos pero sigo velando cuando duermes.

Yo te deseo

Yo te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia.

Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad.

Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y la gente.

Te deseo la inteligencia y el ingenio.

Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria, una boca que sonría y maldiga con precisión divina, unas piernas que nunca envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza.

Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos.

Te deseo fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como promesa donde cabe todo lo que aún no te sucede…

 

Ángeles Mastretta

(gracias Gaby)

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Tu no puedes volver atrás…

Palabras para Julia

un poema de José Agustín Goytisolo

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Canción por Rosa León:

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Canción por Paco Ibañez:

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Canción por Liliana Herrero:

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Canción por Tania Libertad:

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Te quiero

Una hermosa canción que no pude olvidar desde la primera vez que la escuché. Basada en el poema de Mario BenedettiTe quiero“, interpretada por Sandra Mihanovich

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Otra versión de “Te quiero” interpretada por Nacha Guevara

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Una versión coral de “Te quiero” interpretada por el Coro de cámara Sura

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Te quiero“, interpretada por Cecilia Echeñique

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Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

Te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

Mario Benedetti

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Pensamientos

No es lo que has hecho,
sino lo que no has hecho
lo que te causa congoja
al caer el sol.

 

La tierna palabra olvidada,
la carta que no escribiste
la flores que no enviaste,
son fantasmas en la noche.

 

La piedra que no apartaste
del camino de un hermano;
el consejo alentador
que no te atreviste a dar;
esa caricia afectuosa
esa palabra amorosa
en la que nunca pensaste,
sumido en tus propias cuitas.

 

Esos pequeños actos de bondad
tan fáciles de olvidar,
la ocasión de ser ángeles
que tenemos los mortales,
en la noche llegan y en silencio,
tristes y hoscos espectros,
cuando la esperanza languidece
y la Fe padece frío.

 

Pues la vida es breve en demasía,
y las penas en demasía grande,
para tolerar una compasión lenta
que en demasía posterga

 

No es lo que has hecho,
sino lo que no has hecho
lo que te causa congoja
al caer el sol.

Margaret E. Sangster

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

 Mario Benedetti

 

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Siempre se corre el riesgo…

Cuando pienso en lo que hago
y también cuando no pienso…
cuando corro y cuando camino…
cuando digo lo que pienso y cuando callo…
cuando tomo decisiones
y cuando me las guardo…
cuando lloro y cuando río.

Siempre se corre el riesgo…

Cuando me animo y cuando me acobardo…
cuando digo la verdad y cuando miento…
cuando me juego por alguien
y cuando no lo hago por nadie.

Siempre se corre el riesgo…

De enamorarse de quien nos corresponde
y de amar a quien no nos ame nunca…
de entregar todo, mucho o poco que tengamos dentro…
de cometer errores pero también aciertos…
de apostar más de una ficha y no entender el juego…
o creer que las sabemos todas e ignorar tantas otras…
de soportarlo todo y no interesarnos por nada.

Siempre corremos el riesgo…

De tomar un camino equivocado o de creer
que el nuestro es el único correcto…
de animarnos o no a hacerlo…
poder creer o creer siempre que no puedo…
permitirme algo o coartar toda posibilidad de ser…
ser no es nada fácil… el no ser no tiene sentido.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando creo y cuando desconfío…
cuando soy feliz y cuando no puedo serlo…
cuando me permito y me prohibo…
cuando me acerco y también cuando me alejo…
cuando abro puertas y cuando las cierro todas…
cuando veo una luz y cuando ando a oscuras…
cuando afirmo y cuando niego…
cuando elijo algo nuevo,
cuando me aburro de lo viejo…
cuando me río de mi mismo
y cuando lloro por lo ajeno.

Siempre corro el riesgo…

Cuando sostengo… cuando me caigo…
cuando estoy atento… cuando me distraigo…
cuando conozco algo nuevo
y me aferro a lo que tengo…
cuando llego demasiado temprano…
o cuando creo que para todo es tarde.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando acepto todo sin cuestionarme nada…
cuando reveo mi historia
y me otorgo sólo desdichas…
cuando me sorprendo y cuando me aburro…
cuando llego y cuando creo que nunca alcanzo…
cuando construyo y también cuando me quiebro…
cuando me castigo por un fracaso…
o me galardono por un éxito
cuando me enojo y cuando protesto…
cuando se abren nuevos caminos
y cuando no veo ninguno.

Siempre corremos el riesgo…

Cuando piso fuerte y cuando resbalo…
cuando hiero y desestimo
y cuando pido perdón y me arrepiento…
cuando me veo en el espejo y me agrado
y también cuando no me miro…
cuando recuerdo y cuando olvido…
cuando comparto todo
o cuando todo me lo guardo…
cuando me cuido
y también cuando me abandono.

Siempre corro el riesgo…

Cuando propongo una idea
o no se me ocurre ninguna…
cuando admiro lo bello
y cuando me creo más que otros…
cuando me equivoco y también cuando acierto…
cuando pido perdón y cuando digo gracias…
cuando salgo a la calle a buscarte
y cuando vuelvo convencido
de que no voy a encontrarte…
cuando huelo tu perfume y no te veo…
cuando miro un mundo de colores…me ilusiono
y después me tropiezo..
cuando me levanto y cuando me acuesto..
cuando te cuento que de alguna manera
soy yo quien escribe
y también soy yo el que siento.
No apuestes a lo seguro…
a lo previsible….
ve un poco más allá..

¡No dejes de correr ese riesgo!

No es No

“No” es “No”,
y hay una forma de decirlo:
No.

Sin admiración,
ni interrogantes,
ni puntos suspensivos.

“No”
se dice de una sola manera.
Es corto, rápido,
monocorde,
sobrio y escueto.

No.
Se dice de una sola vez.

No.
Con la misma entonación.

No.
Como un disco rayado.

No.
Un “No” que necesita
de una larga caminata o
una reflexión en el jardín,
no es “No”.

Un “No” que necesita
justificaciones y explicaciones,
no es “No”.

“No”
tiene la brevedad de un segundo.

Es un “No” para el otro,
porque ya lo fue para uno mismo.

“No” no deja puertas abiertas,
ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser “No”,
aunque el otro y el mundo
se pongan de cabeza.

“No” es el último acto de dignidad.

“No” es el fin de un libro sin más
capítulos ni segundas partes.

“No”
no se dice por carta,
ni se dice con silencios,
ni en voz baja,
ni gritando,
ni con la cabeza gacha,
ni mirando hacia otro lado,
ni con símbolos devueltos,
ni con pena y mucho menos
con satisfacción.

“No” es “No” porque no.

Cuando el “No” es “No”,
se puede mirar a los ojos, y el “No”
se descolgará naturalmente de
los labios.

La voz del “No” no es trémula,
ni vacilante,
ni agresiva, y no deja
duda alguna.

Ese “No” no es
una negación del pasado:
es una corrección al futuro.
 

Y solo quien sabe decir “No”
puede decir “Si”.

 

Hugo Filkenstein

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