El buen Padre

Padres buenos hay muchos…
Buenos padres hay pocos.
No es difícil ser un padre bueno.
En cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice sí cuando es sí y  no cuando es no…
El padre bueno sólo sabe decir sí…
El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios que acaba en un pequeño demonio…
El  buen padre no hace ídolos…
Vive la presencia del único Dios.

El padre bueno encoge la imaginación del hijo con juguetes de bazar.
El buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas…

El padre bueno hace la voluntad del hijo ahorrándoles esfuerzos y responsabilidades…
El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo.

Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido… mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.

(autor desconocido)

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Sabrás lo que es ser Padre

Solamente sabrás lo que es ser padre, cuando sientas muy hondo el latido de ese pedazo de tu corazón sobre tu pecho, henchido de legítimo orgullo.

Sabrás lo que es ser padre cuando comprendas que el fruto de tu sueño es ahora una realidad palpitante, ternura en piel viva y mirada inocente ante tu regocijo.

Conocerás la dicha de ser padre cuando entiendas que tu sueño ya jamás será completo, cuando sepas del llanto de la madrugada, de tus largas ojeras y la satisfacción de ver a tu renuevo tranquilamente dormido, aunque tú no lo puedas hacer.

Únicamente sabrás lo que es hacerse padre cuando radiante pasees a tu hijo en su dorada carriola, le hables aunque sepas que no te entiende aún y lo veas descubriendo asombrado cada pequeña cosa que constituirá su primera lección de filosofía.

Sabrás lo que significa ser padre cuando en la noche corras por esa medicina que necesita para aliviar su fiebre, al llevar la cuenta de sus vacunas y cuando de puntillas te acerques a su cuna a escuchar su respiración, acompasada y feliz.

Cuando por primera vez te diga papá, ría cuando lo lances al aire y no sienta el peligro porque tú le das seguridad con tu sonrisa, cuando le impulses a dar sus primeros pasos, inequívoca señal de que empieza el camino hacia su destino y corras detrás de su bicicleta donde afanosamente pedalea los primeros caminos y distancias del peregrinar futuro de su vida.

Sabrás la maravilla que posees cuando lo lleves por vez primera a la escuela y veas sus ojos llorosos porque no quiere separarse de ti y sientas el alma adolorida al alejarte dejándolo en medio de otros egoísmos que, sin embargo, le enseñarán a ser compartido.

Cuando te muestre sus primeros garrapateados dibujos, incipiente Picasso que preludia en ellos el afán por la belleza que se esconde en su corazón. Y sobre todo cuando se abrace a ti, tomando tu mano simbolizando con ello la confianza de tu fortaleza, que le dará seguridad en su andar.

Sabrás lo que es ser padre cuando reclame tu tiempo y tu tengas que buscarlo y encontrarlo en donde puedas, cuando lo lleves al circo y a la playa y al paseo cansado pero gratificante, cuando juntos sueñen en las vacaciones en que ambos se pertenecerán por completo, cuando le enseñes a jugar y a llenar rompecabezas y juntos caminen por el parque cualquier tarde esplendorosa de abril.

Comprenderás la maravilla que Dios te concedió, cuando te rete con sus primeras preguntas y de momento no sepas como contestarlas, cuando le ayudes a escribir la carta a Santa Claus y esperes la vigilia de la Navidad con el ansia compartida de una nueva niñez tuya y descubra en tu abrazo y tu caricia y tu beso incondicional, cuando le amas.

Sabrás lo que es ser padre cuando lo lleves a que toque a Dios por primera vez, le enseñes a rezar por todos y sienta que tu cariño es algo en lo que puede confiadamente descansar. Y cuando ves que va creciendo y tú lo acompañas, va avanzando y tú estás a su lado, y se va haciendo adolescente y en ese proceso tú no lo dejas, por duro que sea el ver que poco a poco se desprende de ti, para ir en busca de sí mismo.

Sabrás lo que es ser padre cuando oigas el reclamo inesperado y su deseo de independencia. El día que deje de acompañarte, porque sus amigos lo esperan y sientas que tu corazón se estremece, porque el día llegó antes de lo que pensabas y sientas profundamente que así debe ser, porque es el precio que pagarás por el aprendizaje de su vuelo definitivo.

Y finalmente sabrás lo que es ser padre cuando un día tu hijo tenga que partir para estudiar en otro lugar, o a un trabajo distante y la nostalgia consuma las horas que antes feliz disfrutaste en su compañía y quizás sea el teléfono o el Internet la lejana liga que te una a él.

Y sobre todo cuando alguien venga y lo lleve de tu lado para perseguir otro arco iris, el de su propia vida, compartida con alguien a quien amará y tú deberás aceptarlo, porque esa es la ley de la vida y tu hijo te fue solamente prestado por un tiempo.

Entonces sabrás lo que es saberte padre. Que no estudiaste para ello, pero lo viviste y lo seguirás viviendo. Y el regocijo que eso te proporcionará deberá entonces ser mayor que el dolor que supone el sentir que algo muy tierno se despide de tu alma.  Pero es solo entonces que podrás saber con plenitud, la maravillosa experiencia, regalo de Dios vivo, que es saberse padre.

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El costo de los hijos

Sacando cuentas…

Recientemente, el gobierno de los Estados Unidos calculó el costo de criar un niño desde su nacimiento hasta la edad de 18 años y obtuvo la suma de U$S 160140 para una familia de clase media.

¡Impresionante!

Para los que tenemos hijos, estos números nos llevan a fantasear sobre todo el dinero que podríamos tener amontonado si no fuera por tenerlos.

Para otros, ese número podría confirmar su decisión de seguir sin hijos.

Pero U$S 160140 no son algo tan malo. Si lo desglosamos, se convierten en U$S 8896,66 por año, U$S 741,38 por mes o U$S 171,08 por semana. ¡Eso es tan sólo U$S 24,44 por día!. Tan sólo un poco más de un dólar por hora.

Aun así, se podría pensar que el mejor consejo financiero sería decir “no tenga hijos si quiere ser rico”. Sin embargo, es justo lo contrario.

¿Qué obtiene usted por sus U$S 160140?
Derecho para poner nombres: ¡Primer nombre, segundo nombre y Apellido!.

Maravillarse todos los días.

Más amor que el que su corazón puede soportar.

Besos de mariposa y abrazos de velero.

Una mano para sostener, normalmente llena de pizza o dulce de leche.

Un compañero para hacer burbujas, cometas, castillos en la arena o poder ir saltando por la vereda mientras llueve a cántaros.

Un socio para reírse tontamente de uno mismo, sin importar lo que diga el jefe o los vaivenes económicos.

¡Por U$S 160140, usted ¡nunca tiene que crecer!

Tiene permiso para:
Pintar con los dedos.

Jugar con barro.

Jugar a la escondida.

Capturar luciérnagas y nunca dejar de creer en milagros.

Seguir leyendo las aventuras de Asterix, o Scooby-Doo.

Ver dibujos animados los sábados por la mañana.

Ir a ver películas de Disney y pedirle deseos a las estrellas.

Pegar arco iris, corazones, y flores con los imanes de la heladera.

Por U$S 160140, no hay mejor inversión para su dinero.

Usted puede ser un héroe sólo por:

Sacarle las rueditas ‘de aprendizaje’ a la bicicleta y sostenerla.

Llenar la piscina inflable.

Sacar una astilla.

Escupir un chicle muy lejos.

Ser Director Técnico de un equipo de fútbol que nunca gana.

Usted consigue:

Un asiento de primera fila en la historia, para ser el testigo privilegiado del primer paso, la primera palabra, el primer diente, la primera vez en la rueda gigante y la primera cita.

Ser inmortal algunas veces.

Agregar otra rama a su árbol genealógico, y si tiene suerte, una larga lista de nombres para tratar de recordar, llamada “nietos”.

Formación en psicología, nutrición, justicia, ecología, historia, comunicaciones y sexualidad humana que ninguna universidad formal puede igualar.

Ante los ojos de un niño, usted está en el mismo escalafón que Dios.

Tiene todo el poder para:

Sanar un llanto.

Espantar los monstruos.

Remendar un corazón roto.

Vigilar una fiesta.

Ponerlos siempre sobre la tierra, y amarlos sin límites, de manera que un día ellos… quieran, como usted, y sin tomar en cuenta los costos… ¡¡ tener sus propios hijos !!.

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14 pedidos de un hijo a su padre

  1. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.
    Si me haces quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
  2. No me des sin medida, todo lo que te pida.
    A veces pido para saber hasta cuánto es razonable tomar.

  3. No me grites.
    Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos.
  4. No estés siempre dando órdenes.
    Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
  5. Cumplí las promesas que hagas, buenas o malas.
    Si me prometes un premio, dámelo; si es una penitencia sostenla.
  6. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por vos, ni siquiera para sacarte de un apuro.
    Me hace sentir mal y perder la fe en lo que decís.
  7. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén tu decisión.
    Porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea.
  8. Déjame valerme por mí mismo.
    Si lo haces todo por mí, nunca podré aprender.
    Por si lo olvidaste, sólo se aprende de los errores.
  9. Cuando estés equivocado en algo, admítelo.
    Crecerá la opinión que yo tengo de vos y de paso me enseñarás a admitir también mis equivocaciones.
  10. No me exijas que te diga “porqué lo hice” cuando hago algo que no está bien.
    A veces ni yo mismo lo sé.
  11. Enséñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros.
    No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos; porque de nada vale si veo que vos no amas ni vivís en contacto con el prójimo.
  12. No me digas que haga una cosa si vos no la haces.
    Yo aprendo siempre de lo que hacés; pero me cuesta hacer lo que decís sin coherencia con tu propio actuar.
  13. No me digas: “No tengo tiempo para tonterías” cuando te cuente un problema mío.
    “Eso no tiene importancia”.
    Tratá de comprenderme y ayudarme.
  14. Y sobre todo si es cierto que me quieres, dímelo de vez en cuando.
    A mí me gusta oírtelo decir, aunque vos no creas que sea necesario y aunque yo nunca te lo diga, porque por supuesto yo te amo con todo mi corazón.
(autor desconocido)

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Entrevista con Dios

Con mí titulo de periodista recién obtenido, decidí realizar una gran entrevista, y mi deseo fue concedido permitiéndoseme una reunión con ¡Dios!

“Pasa” me dijo Dios, – “¿Así qué quieres entrevistarme?” “Bueno”, le contesté, “Si tienes tiempo……”

Se sonríe por entre la barba y dice: “Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo; ¿qué preguntas quieres hacerme?” 

“Ninguna nueva, ni difícil para ti: ¿qué es lo que más te sorprende de los hombres?” 

Y dijo: “Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños.

Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. 

Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el futuro.

Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido, y pensar que YO…”, con los ojos llenos de lágrimas y la voz entre cortada dejó de hablar. Sus manos toman fuertemente las mías, seguimos en silencio. 

Después de un largo tiempo y para cortar el clima, le dije: “¿Me dejas hacerte otra pregunta?” 

No me respondió con palabras, sino sólo con su tierna mirada. “¿Cómo padre, qué es lo que le pedirías a tus hijos?” 

“Que aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que sí pueden, es dejarse amar.”

“Que aprendan, que toma años construir la confianza, y sólo segundos para destruirla.” 

“Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quienes tienen en sus vidas.”

“Que aprendan que no es bueno compararse con los demás. Pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.” 

“Que ‘RICO’ no es el que más tiene, sino el que menos necesita.”

“Que aprendan, que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán.” 

“Que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser sanadas.”

“Que aprendan, que a perdonar se aprende practicando.” 

“Que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no sabe cómo demostrarlo.”

“Que aprendan, que el dinero lo compra todo menos la felicidad.” 

“Que a veces cuando están molestos tienen derecho a estarlo, pero eso no les da derecho de molestar a los que los rodean.”

“Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.” 

“Que los amigos de verdad son tan escasos, que quien ha encontrado uno ha encontrado un verdadero tesoro.”

“Que no siempre es suficiente con ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.” 

“Que aprendan, que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.”

“Que de lo que siembran, cosechan, si siembran chismes cosecharán intrigas, si siembran amor cosecharán felicidad.” 

“Que aprendan, que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino aprender a ser felices con lo que tienen.”

“Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones. Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.” 

“Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.”

“Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.” 

“Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos, encuentran la fortaleza para vencer sus dolores.”

“Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos y el dejarlas ir, los deja para siempre al lado de ellas.” 

“Que a pesar de que la palabra “AMOR” pueda tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso.”

“Que aprendan, que amar y querer no son sinónimos, sino antónimos, que el querer lo exige todo, el amor lo entrega todo.” 

“Que nunca hagan algo tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.”

“Que aprendan, que la distancia más lejos que pueden estar de MI es la distancia de una simple oración…”

Y así, en un encuentro profundo, tomados de las manos, continuamos en silencio… 

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