Los misterios de ser padres…

Te di la vida, pero no puedo vivirla por ti. 

Puedo enseñarte muchas cosas, pero no puedo obligarte a aprender.

Puedo dirigirte, pero no responsabilizarme por lo que haces.

Puedo instruirte en lo malo y lo bueno, pero no puedo decidir por ti.

Puedo darte amor, pero no puedo obligarte a aceptarlo.

Puedo enseñarte a compartir, pero no puedo forzarte a hacerlo.

Puedo hablarte del respeto, pero no te puedo exigir que seas respetuoso.

Puedo aconsejarte sobre las buenas amistades, pero no puedo escogértelas.

Puedo educarte acerca del sexo, pero no puedo mantenerte puro.

Puedo hablarte acerca de la vida, pero no puedo edificarte una reputación.

Puedo decirte que el alcohol es peligroso, pero no puedo decir NO por ti.

Puedo advertirte acerca de las drogas, pero no puedo evitar que las uses.

Puedo exhortarte a la necesidad de tener metas altas, pero no puedo alcanzarlas por ti.

Puedo enseñarte acerca de la bondad, pero no puedo obligarte a ser bondadoso. 

Puedo amonestarte en cuanto al pecado, pero no puedo hacerte una persona moral.

Puedo explicarte cómo vivir, pero no puedo darte vida eterna. 

Puedes estar seguro de que me he esforzado hasta el máximo por darte lo mejor de mi… porque ¡te AMO!

Pero lo que hagas de tu vida, dependerá de TÍ… aún cuando siempre esté junto a Ti, las decisiones las tomarás TU.

Solo le pido a Dios que te ilumine para que tomes las decisiones correctas.

La vida es el regalo que Dios nos hace. 

La forma en que vivas TU vida, es el regalo que te haces a TI y a Dios.

(autor desconocido)

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share

compatir_por_email

Anuncios

Diario de un padre

Era una mañana como cualquier otra.  Yo, como siempre, me hallaba de mal humor.  Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta. Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa.  Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.
 
Camino a la escuela no hablaste.  Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mí tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.  Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado.  Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte.  Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí te indiqué que caminaras erguido.
 
Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.  A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar.  Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.  Al poco rato mi ira comenzó a apagarse.  Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude.
 
¿Cómo podía un Padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?  Luego escuché unos golpecitos en la puerta.  “Adelante” dije adivinando que eras tú.  Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.  Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir?, ¿vienes a despedirte? No, contestaste.  Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.  Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito.  Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.  Sentí que mi alma se quebrantaba. “Hasta mañana papito” me dijiste.
 
¿Qué es lo que estaba haciendo?  ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?  Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.  Tú tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobretodo; sabías demostrar amor.  ¿Por qué me costaba tanto trabajo?, ¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo? Yo también fui niño.  ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?
 
Después de un rato entré a tu habitación y encendí una lámpara con cuidado.  Dormías profundamente.  Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.  Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce.  No pude contener el sollozo y cerré los ojos.  Una de mis lágrimas cayó en tu piel.  No te inmutaste.  Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.  Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación.
 
Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.
 
Si tú eres un Padre o una Madre que se altera con mucha facilidad y no tienes paciencia, pídesela a Dios;  Él te dará la sabiduría para corregir a tu hijo, y las palabras para no ofenderlo, ni dañarlo.
 

Carlos Cuauhtemoc Sánchez

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share

Un nudo en la sábana…

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.

También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.

Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo.

Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto.

Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.

Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana.

Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.

Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela.

El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.

Aquél padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.

Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquél hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.

Estos gestos de amor son tan significativos cuando no es posible la comunicación directamente entre familiares amigos y parejas, por que hay situaciones en la vida que no nos permite estar cerca de nuestros seres amados incluyendo a nuestros amigos.

Por esa razón establecer estos lazos o nudos como gestos de amor y como un indicador de que estas allí, de que piensas en esa persona, de que la amas, de que la recuerdas fortalecen aún más las relaciones.

Una llamada perdida, un texto de móvil a móvil sin tantas palabras sólo un “hola”, “te quiero”, “una frase con un buen deseo”, un mensaje en el msn, una postal, una rosa, un detalle en cualquier día del año…estos detalles y gestos que representan ese nudo en la sábana nos fortalecen, nos llenan de amor, de seguridad, de energías y de cualquier otro noble sentimiento a tal punto que levantaría a un enfermo de una cama.

El amor es el sentimiento más noble y más fuerte que posee el hombre, es una poderosa arma para conquistar el mundo.

Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en Justicia, Cariño, Amor e Integridad, piensen en tí.

(autor desconocido)

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share compatir_por_email Compartir en Facebook Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email

Algo de música… “Como ha pasado el tiempo”

Como ha pasado el tiempo“, por José Luis Perales.

Como ha pasado el tiempo,
parece que fue ayer cuando jugaban
a hacer castillos en la arena
y una cabaña en aquel árbol del jardín,
chapoteando el agua
de los charcos formados por la lluvia,
pasando el tiempo sin prisas.

Como ha pasado el tiempo,
parece que fue ayer cuando lloraban
en su primer día de escuela
y en su primer castigo sin televisión.
Como ha volado el tiempo
de su primer paseo en bicicleta
por esas calles desiertas.

Un día como alegres golondrinas
se irán volando por cualquier ventana
a descubrir del río la otra orilla
y a conocer del mundo la otra cara.
Dirán adiós a la inocencia
cuando amanezca su mañana.

Como ha pasado el tiempo,
parece que fue ayer cuando jugaban
a hacer volar esas cometas
por ese cielo azul con nubes de algodón,
librando mil batallas
con la nieve cuajada del invierno
llenando el aire de fiesta.

Un día le dirán adiós a todo
y llenarán de sueños su equipaje.
Tendrán su libertad para vivirla
y toda una aventura por delante.

Un día como alegres golondrinas
se irán volando por cualquier ventana
a descubrir del río la otra orilla
y a conocer del mundo la otra cara.
Dirán adiós a la inocencia
cuando amanezca su mañana.

Como ha pasado el tiempo.


(Mas música en Un Mensaje Para Ti…)

UnMensajeParaTi.com.ar


Si Dios nos regala un hijo

Una de las peores secuelas de la culpabilidad que nos atormenta hoy a la mayoría de los padres es que se han revertido los términos de nuestras relaciones con los hijos.

Hasta donde recuerdo, los esfuerzos de mis papás estaban encaminados a lograr que los respetáramos, obedeciéramos sus órdenes, tuviéramos buenos modales y fuéramos estudiantes consagrados.

Es decir, su función no era complacernos sino educarnos. Agradarlos era asunto nuestro, no suyo.

Mientras que hasta hace sólo un par de generaciones los niños hacían lo posible por complacer a sus padres, hoy nosotros hacemos hasta lo imposible por complacer a los hijos…

Parece que los sentimientos de culpa nos hacen creer que, como siempre hay algo en que nos hemos equivocado, no somos merecedores del amor de nuestros hijos y por lo tanto tenemos que ganárnoslo.

Lo más grave de este fenómeno es que desde el momento en que son los hijos quienes nos otorgan su amor y nosotros quienes tenemos que merecérnoslo, son ellos quienes tienen el poder en la familia.

Es por eso que hoy los niños son los que mandan y los padres los que obedecemos, una situación sin precedentes en las generaciones anteriores.

Esta nueva posición de inferioridad paterna da lugar a ciertas actitudes inconcebibles de los padres hoy como, por ejemplo, el creciente interés por ser los mejores amigos de los hijos…

Lo peor es que el esfuerzo por ganar su amistad nos lleva a actuar como aliados de nuestros hijos, por lo que estamos prestos a defenderlos ante la autoridad, ante el colegio, ante los profesores, es decir, ante todo el que se atreva a contrariarlos.

Esto significa que, no sólo no les ponemos límites sino que nos oponemos a que otros lo hagan. Y lo que así se logra es que los hijos se conviertan en personas irreverentes e irresponsables, que van por la vida exigiendo derechos que no tienen y  privilegios que no se merecen, pero siempre sabiendo que sus papás los sacarán de cualquier problema.

El amor de los hijos no se compra, y menos a base de convertirnos en sus pares. El precio a pagar no puede ser colocarlos en el lugar que nos corresponde como padres porque los dejamos huérfanos.

Lo que nos hará merecedores de su afecto y admiración será la dedicación, que estemos al mando de sus vidas hasta que tengan la madurez para hacerlo por sí mismos.

Esto significa que nuestra función no es subyugar a los hijos como en el pasado, pero tampoco rendirnos a sus pies para que nos amen, sino liderar su travesía inicial para que puedan más adelante ser capitanes idóneos de sus propias vidas.

Ángela Marulanda

Encontrá más mensajes en:
UnMensajeParaTi.com.ar

Hola mami…

Hola mami, ¿cómo estás? Yo, muy bien, gracias a Dios, hace apenas unos días me concebiste en tu pancita.

La verdad no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mamá, otra cosa que también me llena de orgullo es el ver con el amor con el que fui concebido…

¡Todo parece indicar que voy a ser el niño más feliz del mundo!

Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar,digo, no estoy tan bonito como tú, pero dame una oportunidad.

¡Estoy MUY feliz!

Pero hay algo que me tiene un poco preocupado…

Ultimamente me he dado cuenta de que hay algo en tu cabezita que no me deja dormir, pero bueno, ya se te pasará, no te apures.

Mami, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitos y de veras que tengo ganas de utilizarlas para jugar.

Mamita dime que te pasa, ¿por que lloras tanto todas las noches?

¿Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto?

¿Ya no me quieren, o qué?

Voy a hacer lo posible para que me quieran…

Han pasado ya 3 meses, mami, te noto muy deprimida, no entiendo que pasa, estoy muy confundido.

Hoy en la mañana fuimos con el doctor y te hizo una cita para mañana.

No entiendo, yo me siento muy bien…

¿Aacaso te sientes mal, mamita?

Mami, ya es de día, ¿a donde vamos?

Qué pasa, mami ¿por qué lloras?

No llores, si no va a pasar nada…

Oye mami, no te acuestes, apenas son las 2 de la tarde, es muy temprano para irse a la cama aparte, no tengo nada de sueño, quiero seguir jugando con mis manitas. mis…

¡Ay, ah! ¿Qué hace ese tubito en mi casita?

¿Es un juguete nuevo? ¡Oigan!

¿Por qué están succionando mi casa?

¡MAMI! ¡Esperen! ¡Esa es mi manito!

Señor, ¿por qué me la arrancan?

¿Que no ve que me duele? ¡ah! ¡Mami defiéndeme!

¡Mamá…ayúdame! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender?

Mami, mi piernita, ¡me la están arrancando!

Por favor diles que ya no sigan, te lo juro que ya me voy a portar bien ya no te vuelvo a patear.

¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto?

Va a ver cuando sea grande y fuer……te…

Mami, ya no puedo más, me ay… mami… mami… ayúdame…

Mami, han pasado ya 17 años desde aquel día, y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste.

Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te estoy esperando con muchos abrazos y besos.

Te quiero mucho… tu Bebé.

(autor desconocido)

UnMensajeParaTi.com.ar    @PabloGimenez    Seguirme en Twitter

Bookmark and  Share compatir_por_email Compartir en Facebook Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email  Tweetear este mensaje

Consejos a un hijo…

Observa el amanecer por lo menos una vez al año.

Estrecha la mano con firmeza y mira a la gente de frente a los ojos.

Evita a las personas negativas: siempre tienen un problema para cada solución.

Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena impresión.

Desconfía de los fanfarrones, nadie alardea de lo que le sobra.

Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.

Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche: dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza.

Anímate a presentarte a alguien que te cae bien, simplemente con una sonrisa y diciendo: “mi nombre es tal, todavía no nos han presentado”.

Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.

Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.

Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.

Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad… llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.

Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de las posibilidades.

Recuerda el viejo proverbio: “sin deudas, sin peligro”.

No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.

Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. (El que no vive para servir, no sirve para vivir).

Acude a tus compromisos con tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.

Nunca confundas riqueza con éxito.

No pierdas nunca el sentido del humor, y aprende a reírte de tus propios defectos.

No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.

Trata a tus empleados con el mismo respeto que tratas a tus clientes.

Recuerda que a veces, el silencio es la mejor respuesta.

No descartes una buena idea porque no te gusta de quien viene.

No confundas confort con felicidad.

Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca).

Aprende a distinguir entre tus amigos y tus enemigos.

Cuando necesites un consejo profesional, pídeselo a profesionales y no a amigos.

Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad rinde al talento.

Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.

Si no quieres sentirte frustrado, no te fijes metas imposibles.

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor… simplemente disfruta al máximo de lo que tiene.

UnMensajeParaTi.com.ar

Los hijos…

“…los hijos son bendiciones, cuya vida es una oportunidad para enriquecer la nuestra, porque enseñándoles aprendemos de ellos, formándolos revisamos nuestro proceder, amándolos gozamos de los frutos de su amor y ayudándolos a crecer, crecemos y nos hacemos mas humanos.”

Dedicatoria de “Sigamos Creciendo con Nuestros Hijos”
de Ángela Marulanda

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share compatir_por_email Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email

Máximas de San Martín para su hija

Máximas redactadas por el General José de San Martín, en 1825 en Bruselas, para dirigir la educación de su hija Mercedes Tomasa.

  • Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriendo la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.
  • Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira.
  • Inspirarla gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
  • Estimular en Mercedes la caridad a los pobres.
  • Respeto hacia la propiedad ajena.
  • Acostumbrarla a guardar un secreto.
  • Inspirarla sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
  • Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  • Que hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  • Amor el aseo y desprecio al lujo.
  • Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.

(más información sobre el General José Francisco de San Martín)

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share

compatir_por_email

Carta a los padres…

Carta a los padres.

Escrita por los alumnos de 6to. año A del Colegio José Hernández de Villa Ballester, Buenos Aires, Argentina, en ocasión de la reunión de padres.

Escuchar en Goear

Estás acá porque te intereso, porque sentís que soy muy importante para vos, y eso me hace la persona más feliz del mundo.

Entonces quiero aprovechar para decirte un montón de cosas que tengo dendro mío y que quiero compartir.

Hay cosas que muchas veces no te pido, porque no sé cómo hacerlo; otras veces sé como decirlas, pero no estás a mi lado para escucharme.

De vez en cuando estamos juntos, tengo esas palabras, pero siento que no me estás atendiendo, que no tenés tiempo o que no me entendés.

Por eso hoy te escribo desde el corazón.

Para que sepas lo que me gusta, para que comprendas qué necesito, y que descubras con qué poquito me conformo, y cuánto te necesito.

No sientas culpa, no es una demanda.

Tampoco es una receta para ser mejores padres… como las que salen en las revistas.

Porque sé perféctamente que los padres perfectos no existen.

Tomalo como un simple consejo que nos permita compartir lo bueno de la vida.

Entonces, papi, mami, comprendé que estoy creciendo, que es doloroso dejar de ser tu chiquita.

Marcame los límites necesarios teniendo en cuenta que debo hacer mi propia experiencia probando nuevas cosas.

Poneme esos límites desde el amor y no desde la rigidez.

Yo te voy a agradecer todos tus retos, porque se que me ayudan en el camino de la maduración.

Otra cosa… necesito que cada momento que compartamos juntos sea mas intenso.

Acordate, que los días que nos toca vivir debemos priorizar la calidad ante la cantidad.

Compartí tus intereses conmigo, pero no te olvides de lo que me interesa a mí.

No sientas como una carga nuestra relación, disfrutala a fondo.

No te pongas a mi altura, date cuenta que tenemos diferentes edades.

Acordate que te necesito como papá, y no como amigo.

Y lo último… aunque ya haya crecido, cuando llegues a casa y me veas, abrazame fuerte fuerte, como cuando era más chiquito, y decime cuánto me amás y cuánto me necesitas… no sientas vergüenza.

Yo te lo voy a agradecer, siendo tal como siempre soñaste, el mejor hijo del mundo; te regalará el mismo cariño que me das día a día.

Te re… quiero.

Gracias señorita Susana, Graciashijita.

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share

compatir_por_email