Compartiendo la luz

El maestro contó este relato:
 
“Varios hombres habían quedado encerrados, por error, en una oscura caverna, donde no podían ver casi nada.

Pasó algún tiempo… y uno de ellos logró encender una pequeña tea.

Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada.

Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea, y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó…”

Uno de los discípulos preguntó al maestro:

“¿Qué nos enseña, maestro, este relato?”. Y éste contestó:

“Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo.
 
Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que, por el contrario, la hace crecer.

El compartir nos enriquece, en lugar de hacernos más pobres.

Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir.

Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.”

Anuncios

2 comentarios en “Compartiendo la luz

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s