Pensamientos de sabiduría

Todo el sistema universal se mantiene unido por el amor, la armonía y la cooperación.  Si utilizas tus ideas de acuerdo con estos principios, podrás superar cualquier obstáculo que se interponga en tu camino.

  • Tú no eres un ser humano con una experiencia espiritual. Eres un ser espiritual con una experiencia humana.
  • Los pensamientos tienen un poder extraordinario. Debidamente nutridos e interiorizados, serán una realidad en tu mundo físico.
  • Sólo podemos dar a los demás lo que tenemos dentro de nosotros.
  • Cualquiera que sea la pregunta, amor es la respuesta.
  • La acusación es un curioso artificio que puedes utilizar siempre que no quieras cargar con la responsabilidad de algo en tu vida. Úsala y evitarás todo riesgo, pero impedirás tu propio crecimiento.
  • Nadie puede crear odio ni angustia dentro de ti. Sólo tú puedes hacerlo, en virtud de la manera como manejas tu mundo.
  • Asume el compromiso personal de hacer lo que quieras y querer lo que hagas.
  • Si la oración significa que tú hablas con Dios, la intuición es Dios que te habla a ti.
  • Escucha aquellas señales de tu interior que te ayudan a escoger lo correcto. No importa lo que piense cualquier otro. Confía en tus voces intuitivas y síguelas.
  • Amor sagrado quiere decir amor tal como es, incluso si tú no comprendes su sentido más profundo.
  • El conflicto es una violación de la armonía. Si tú participas en él, eres parte del problema no la solución.
  • No dejes que las emociones te inmovilicen. Míralas como elecciones que has hecho.
  • Cada punto a lo largo del camino es un lugar donde has debido estar antes, para estar ahora aquí. Tú eres la suma total de todo lo que has escogido hasta este momento.
  • La independencia es la ausencia de la necesidad de estar atado a alguien o a algo. Es una manera de pensar y de ser que nos da la libertad de discurrir por la vida.
  • Haz lo que quieras, a menos que interfieras el derecho de alguien más a hacer lo mismo. Esto define la moralidad.
  • Hasta que aprendas a perdonar, estarás atrapado emocional y físicamente.
  • Me llenaré de amor y lo proyectaré en el mundo. La forma en que los demás me traten a mí es parte de su conducta; la forma en que yo reaccione, es parte de la mía.
  • Te recomiendo que seas gentil contigo mismo y te ames incondicionalmente, con independencia de lo que se interponga en tu camino.
  • No siempre puedes controlar lo que pasa fuera, pero sí puedes controlar siempre lo que pasa dentro.
  • Llénate de amor para todos. Observa el desdoblamiento de Dios en cada uno que encuentres, incluso en aquellos a quienes te han enseñado a rechazar.
  • La lucha debilita, mientras que la armonía fortalece y da poder.
  • El vituperio es la excusa perfecta para que el mundo no sea exactamente tal como nos gustaría que fuera. El estado del mundo es un reflejo del estado de nuestra mente.
  • No malgastes tu energía preocupándote. Puedes controlar la situación o no puedes. Si puedes, toma el control, si no, olvídalo.
  • No hay un camino a la felicidad. La felicidad es el camino. No hay camino a la prosperidad. La prosperidad es el camino.
  • Es fácil amar a cierta gente. La verdadera prueba es amar a alguien difícil de amar. Envía amor a todos tus enemigos.
  • Cuando un problema surge, entra en él. Abórdalo con serenidad. Úsalo para aprender algo.
  • Ve más allá de las ideas de triunfar y fracasar. Esto son juicios. Mantente en el proceso y deja que el universo cuide de los detalles.
  • Deja de concentrarte en lo que no tienes y toma aprecio por todo aquello que tú eres y todo lo que tienes.
  • Puedes quedarte sentado para siempre, lamentando lo malo que has sido, culpándote hasta la muerte, y ni una insignificante porción de esta actitud hará nada para rectificar tu comportamiento pasado.
  • Cualquier cosa que te inmovilice, que te aparte de tu camino o te impida conseguir tus objetivos, es toda tuya. Puedes echarla fuera siempre que quieras.
  • Cuando creas en ti mismo y contemples tu alma, viéndola divina y preciosa, te convertirás automáticamente en un ser que puede crear un milagro.

DR. Wayne W. Dyer

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Las manos del abuelo

Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera…

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en el banco del patio, no se movía: solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos.

Cuando me senté a su lado no se dió por enterado, y entre mas tiempo pasaba, me pregunté si realmente estaba bien.

Finalmente, no queriendo estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté como se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Estoy bien, gracias por preguntar”, dijo con una fuerte y clara voz.

“No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.

El abuelo me preguntó: “¿Te has mirado alguna vez tus manos?; quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?”

Solté mis manos de las de mi abuelo, las abrí y me quedé contemplándolas. Las volteé, palmas hacia arriba y luego hacia abajo.

No, creo que realmente nunca las había observado.

El abuelo sonrió y me contó esta historia:

“Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido a través de los años.

Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo.

Cuando niño, mi madre me enseñó a juntarlas en oración.

Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas.

Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas.

Mis manos se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi hijo recién nacido.

Adornadas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy especial.

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa, y cuando caminé hacia el altar con mi hija en su boda.

Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello, lavado y limpiado el resto de mi cuerpo.

Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen uniendo para orar.

Estas manos son la marca de dónde he estado y de la rudeza de mi vida.

Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las suyas cuando me lleve a Su presencia”.

Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera…

Y aún recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y lo llevó ante Su presencia.

Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo… es cierto que nuestras manos son una bendición.

Hoy me pregunto… ¿qué estoy haciendo con mis manos?

¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás?.

(autor desconocido)

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Debo ser…

Debo ser fuerte sin ser rudo.
Ser amable sin ser débil.
Aprender con orgullo sin arrogancia.
Aprender a ser gentil sin ser suave.

Ser humilde sin ser tímido.
Ser valioso sin ser agresivo.
Ser agradecido sin ser servil.
Meditar sin ser flojo.

Por eso señor te pido…

Dame grandeza para entender.
Capacidad para retener.
Método y Facultad para aprender.
Sutileza para interpretar.
Gracia y abundancia para hablar.

Dame acierto al empezar.
Dirección al progresar.
Y perfeccion al acabar.

(autor desconocido)


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A eso, no le llames…

A eso… a eso… a eso de caer y volver a levantarte;
de fracasar y volver a comenzar;
de seguir un camino y tener que torcerlo;
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo…

A eso, no le llames adversidad, llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente;
de fijarte una meta y tener que seguir otra;
de huir de una prueba y tener que encararla;
de planear un vuelo y tener que recortarlo;
de aspirar y no poder, de querer y no saber;
de avanzar y no llegar…

A eso, no le llames castigo, llámale enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes;
días felices y días tristes;
días de soledad y días de compañía…

A eso, no le llames rutina, llámale experiencia.

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan;
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen;
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta;
y tu corazón ame…

A eso, no le llames naturaleza humana, llámale… milagro.

Los dones de la mente: sabiduría y optimismo

Es imposible ser sabio y pesimista al mismo tiempo. Pero es preciso cultivar el optimismo conscientemente. “La sabiduría nace del esfuerzo” dijo Buda, y desaparace por la falta de esfuerzo. Tenemos que elegir extraer lo mejor de las situaciones difíciles que nos toque vivir y confiar en que siempre hay alguna razón subyacente que escapa a nuestra comprensión. Esta es la sabiduría de aceptar las cosas tal y como son. Desarrollamos esta facultad a través del aprendizaje de la vida.

Caroline Myss
fragmento de “El poder invisible en acción
ISBN: 84-666-2503-8

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