El mayor miedo en la vida…

Comparto “Las 10 Últimas Preguntas“, un cortometraje de Mora Films.

Para reflexionar y contestarse.

“El mayor miedo en la vida, no es la muerte… es no haber vivido”

1 ¿A quién le dirías Gracias?

2 ¿A quién le pedirías Perdón?

3 ¿A quién le Pegarías?

4 ¿A quién le darías el último Abrazo?

¿A quién le harías la última Pregunta?

6 ¿A quién le dirías el Te Amo que nunca le dijiste?

7 ¿A quién le contarías que te vas a Morir?

8 ¿A quién le darías el Beso que nunca le diste?

9 ¿Con quién tendrías tu última Charla?

10 ¿Con quién pasarías la última Noche?

Todos nos vamos a morir algún día, por eso lo importante no es cuánto tiempo vivamos, sino que estemos orgullosos de cómo vivimos el tiempo que nos toca estar”

(Mas videos en Un Mensaje Para Ti…)

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@PabloGimenez

+Pablo

Perdón bien entendido

Tal vez para muchas personas no esté bien entendido de qué se trata el perdón.

En realidad, perdonar no significa aceptar cualquier cosa que el otro haya hecho, como el maltrato, la violencia o la deshonestidad.

No es humillarse, reprimir el enojo, hacer como si no pasara nada o perdonar porque sentimos lástima “es un tonto, no tiene remedio”.

Tampoco es convertirnos en amigos de nuestro victimario, descuidar nuestra propia seguridad o llamarlo para comunicarle nuestro cambio de actitud.

El sentido común indica, por ejemplo, que podemos perdonar a un marido excesivamente gastador, pero eso no significa que le entreguemos nuestro sueldo para que lo administre.

¿Qué es, entonces, perdonar?

“Es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos, idiosincracias, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales, que tiene una capacidad limitada y siempre es digna de respeto y amor”, define Robin Casarjian, psicoterapeuta y autora del libro Perdonar (Ediciones Urano).

El doctor Jampolsky lo explica en términos gráficos: “Es ver la luz de la lámpara y no la pantalla”.

Por su parte, el escritor Hugh Prather entiende que “el perdón no es un acto de rosado autoengaño, sino el tranquilo reconocimiento de que, bajo nuestros respectivos egos, todos somos exáctamente iguales“.

 

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Eternidad

Lo que tengo no me pertenece, aunque forme parte de mí.

Todo lo que soy me fue prestado por el Creador, para que pueda repartir con aquellos que entran en mi vida.

Nadie cruza nuestro camino por casualidad.

Y nosotros no entramos en la vida de alguien sin ninguna razón.

Hay mucho para dar y recibir.

Mucho para aprender, con experiencias positivas o negativas.

Es eso… intenta ver las cosas negativas que te pasan como algo que sucede por alguna razón.

Y no te lamentes de lo ocurrido, además, reclamar no te servirá de nada, Y te vendará los ojos para continuar tu camino.

Cuando no conseguimos olvidarnos que alguien nos lastimó, estamos reviviendo la herida, haciéndola muchas veces, mayor que la que teníamos antes.

No siempre las personas nos lastiman intencionalmente.

Muchas veces, nos sentimos heridos, pero la otra persona ni siquiera se dió cuenta de esa situación, y nos decepcionamos porque aquella persona no cumplió nuestras expectativas.

¡Nuestras expectativas!

¿Y sabemos cuáles eran las expectativas de la otra persona?

A nosotros nos decepcionan, y nosotros decepcionamos a los demás.

Pero, claro, es más fácil pensar en las cosas que nos duelen a nosotros.

Cuando alguien nos dice que nos lastimó sin intención, ¡créele!

Te va a hacer bien. Y así, tal vez, te entenderán cuando digas sinceramente, “fue sin querer.”

¡Da lo mejor que puedas de tí!

Cuando te vayas, la única cosa que dejarás es el recuerdo de lo que hiciste aquí.

Sé bueno, intentá dar siempre el primer paso nunca niegues una ayuda que esté a tu alcance, perdoná y da lo mejor de tí mismo.

¡Se una bendición!

Dios no viene en persona para bendecirnos.

Él usa a los que están dispuestos a cumplir la misión.

Todos podemos ser ángeles.

La eternidad está en nuestras manos.

¡Viví de manera que cuando ya no estés, gran parte de tí continúe en aquellos que tuvieron la fortuna de encontrarte!

El perdón

Si alguna vez en tu vida has odiado a alguien, justificada o injustificadamente, te invito a que pienses lo que esto significa.

Tu tienes un valioso tesoro que es tu  tiempo, un recurso que minuto a minuto desaparece y que no es otra cosa que la oportunidad que todos tenemos de utilizarlo para descubrir nuestro verdadero ser.

¿Y sabes qué sucede cuando estas odiando a alguien?.

Le estás regalando instantes preciosos de tu vida a quien dices no querer.

¡Qué contrasentido más grande!

Cada minuto que piensas en el daño que te hicieron, cada segundo que tu mente ocupa en pensar lo lastimado que quedaste, lo malo de la ofensa recibida, le estas obsequiando las joyas más valiosas que posees a quien más dices odiar.

¿Y qué tal si la ofensa recibida no es tal ?.

Si resulta que tu fuiste el causante de la reacción de la que ahora te duele.

¿Qué tal si estás equivocado?.

Porque puede ser.

¿No lo crees así?.

En una forma u otra, el responsable de cómo te sientas eres tu mismo, eres tú quien sufre cada momento desagradable que recuerdas, eres tú quien revive, como si fuera hoy, los incidentes que consideras más dañinos para tu persona, y al hacerlo eres ofendido nuevamente.

Cada vez que lo recuerdas tu adrenalina en el cuerpo se libera como si fuera hoy, lo que sucedió hace ya mucho tiempo.

Tu organismo se envenena y tu alma también.

Tal vez por eso puedas entender ahora que perdonar a los demás es perdonarnos a nosotros mismos.

La magia del perdón ocurre de adentro hacia afuera.

Yo te perdono de todo corazón porque al perdonarte me perdono a mi mismo y libero para siempre mi ser de esos obstáculos que impiden mi crecimiento.

Yo te perdono, porque reconozco en tí una manifestación diferente, pero una misma esencia.

Yo te perdono porque tu eres yo y yo soy tú.

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