Archivos de la categoría ‘Pasado’

Pasado, presente y futuro

Jueves, 30 agosto, 2012

Ay pasado, que ocultas tras las columnas
que forman los números de los años
las tumbas de los recuerdos dolorosos,
manteniéndolos sepultados por el olvido.-

Ay presente, que desentierras los espectros
de esos recuerdos, volviendo a abrir
heridas que no recordábamos y haciéndonos sentir
la impotencia de no poder cambiarlos.-

Ay futuro, trata por favor, cuando seas presente,
de dejar esos sepulcros en paz,
que el tiempo vaya sepultándolos
haciendo sus tumbas más profundas
y solo remueve aquellas
de los recuerdos que nos hicieron felices,
y cuando seas pasado, mantenlos vivos
para vivir con alegría el nuevo presente.-

(autor desconocido)

UnMensajeParaTi.com.ar   @PabloGimenez  +Pablo

Cerrando puertas…

Lunes, 19 julio, 2010

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido de un trabajo?, ¿ha terminado una relación?; ¿me he ido de casa de mis padres?; ¿me he ido a vivir a otro país?; esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido sin más?.

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo asi…

Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida, se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyugue, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos esllo estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia adelante; y todos sufrirán al verte paralizado.

Recuerdos…

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido.

El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.

No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!.

Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (por doloroso que sea) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón.

Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre, soltar… desprenderse.

Nadie en esta vida juega con cartas marcadas; por ello, unas veces ganamos y otras perdemos.

No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y de ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida; eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos; las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio; las decisiones siempre propuestas en espera del “momento ideal”.

La vida está para adelante, nunca para atrás.

Si andas por la vida dejando puertas abiertas “por si acaso”, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

¿Noviazgos o amistades que no clausuran?; ¿posibilidades de regresar? (¿a qué?); ¿necesidad de aclaraciones?; ¿palabras que no se dijeron?; ¿silencios que lo invadieron…?

¡Si puedes enfrentarlos!, ya y ahora; hazlo, sino déjalos ir, cierra capítulos; di a ti mismo que no… que no vuelven; pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón; en esa habitación; en esa casa; en esa oficina; en ese oficio.

Tu ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año.

Por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.

Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual; porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental y amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida… déjalo ir.

Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás.

Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin eso, sin aquella persona; que no hay nada insustituible, que un habito no es una necesidad.

Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante cerrar ciclos; no por orgullo ni por incapacidad, ni por soberbia; sino porque sencillamente aquello ya no encaja en tu vida.

Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude al polvo.

Deja de ser quien eras y transfórmate en el que eres… esa es la vida.

(atribuido a Paulo Coelho)

UnMensajeParaTi.com.ar @PabloGimenez

Bookmark and Share compatir_por_email Compartir en Facebook Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email Seguirme en Twitter

 

Vivir la vida…

Lunes, 1 marzo, 2010

La vida solo se puede comprender mirando hacia atrás, pero solo se puede vivir mirando hacia adelante

Soren Kierkegaard

UnMensajeParaTi.com.ar

Bookmark and Share compatir_por_email Compartir en Facebook Recibir "Un Mensaje Para Ti" por email 

Rastros del ayer

Domingo, 8 febrero, 2009

Algunos conservan recuerdos y huellas que les han hecho crecer; otros por el contrario, se sienten vacíos, por todo aquello que han perdido y sufrido, porque el tiempo que pasó se los arrebató, dejando como eco el dolor, que cuenta en silencio lo que se vivió.

Así es el ayer, a veces una cadena que ata y tortura, o tal vez una ilusión que se fue y no regresó; hasta puede llegar a ser esa fuerza y luz que habita en nuestro interior y marca el ritmo de nuestro corazón.

Existe un pasado que en ocasiones parece dormido, pero cuando menos se esperaba, vuelve a remover, quitar o devolver lo que en el alma había escondido; llenándonos de miedo, robándonos lo que con tanto esfuerzo habíamos conseguido o por el contrario trayéndonos de nuevo aquello que alguna vez creímos haber perdido…

Cada instante que vivimos, sin darnos cuenta va quedando atrás y deja de ser hoy, para convertirse en parte de ese ayer que se va y que al parecer nunca volverá.

De cada uno depende, hacer que la historia que en nuestra vida escribimos, no se convierta en espinas que torturen en silencio el corazón; es mejor luchar por forjar en cada capítulo que vivimos, un pasado que no nos atormente ni nos haga perder la razón.

No vivamos sintiendo que nuestra existencia se ha convertido en un arrastrar y sobrevivir a lo que en el ayer tuvimos que enfrentar; mucho menos, tener que experimentar angustia y ansiedad, sin saber o quizás sin recordar, de donde nos viene y cómo la podremos arrancar para que no nos impida vivir tranquilos nuestro presente y construir un futuro en el que veamos nuestros sueños hechos realidad…

¿Cuál es el ayer que llevas contigo?

¿Cómo es el hoy que intentas vivir?

¿Qué sueños del mañana habitan en ti?

Si deseas y luchas por lo que quieres, todo lo puedes realizar, así lo que pasó no te encadenará, el tiempo que vivas hará tu corazón vibrar y lo que está por venir te llenará de esperanza y de paz.

UnMensajeParaTi.com.ar

Los mejores años…

Lunes, 19 marzo, 2007

Dicen que la nostalgia es una de las características más notorias de nuestra época. Abundan las radios que emiten canciones de otras décadas “más felices”, se reciclan viejas maneras de vestir, y los elementos que ayer se descartaron vuelven hoy a resurgir, con empaques coloridos y adelantos tecnológicos de por medio. Un año atrás me encontré con una amiga al que no había visto por mucho tiempo y aproveché la ocasión para conversar sobre el rumbo que habían tomado nuestras vidas desde la adolescencia. Inevitablemente la charla desembocó en los buenos recuerdos de aquellos tiempos especiales de la juventud que jamás volverán a repetirse. Con esta mezcla de emociones, fuimos arrastradas por la nostalgia a verbalizar la frase más triste que un ser humano puede decir: “todo tiempo pasado fue mejor”. Luego, algunos meses después, otra amiga me llamó para contarme su decepción por el trato recibido en cierta empresa que acababa de dejar, concluyendo su queja con las siguientes palabras: “¿Sabes lo que ocurre? Allí invertí los mejores años de mi vida”.

Estas experiencias, y otros diálogos que mantengo habitualmente con personas de diferentes edades, me hicieron caer en la cuenta que una de las mayores amenazas para el progreso y la maduración de una persona es considerar su vida actual sólo a la luz de los acontecimientos positivos aislados de su pasado, dejando en segundo plano el contexto en que se llevaron a cabo y anhelando revivir esa época “color de rosa”. Es cierto (aunque no en todos los casos) que nuestro desarrollo como seres humanos goza de un período de aparente libertad en cuanto a responsabilidades y compromisos en la vida social (etapa que en nuestro tiempo se extiende mucho más allá de la pubertad). Pero el hecho de estar “enrolado” activamente en los requerimientos de la vida adulta no es ninguna excusa para sentirse fracasada o “esclavizada”. Todo lo contrario: se abre un camino único hacia la proyección, la afirmación y la realización del ser interior. Dios dice en la Biblia: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Me hallarán cuando me busquen, si me buscan de corazón” (Jer. 29.11, 13).

Los mejores años son aquellos en los que decidimos experimentar la verdadera satisfacción que produce felicidad y claro sentido de pertenencia, que es ver a Dios en nuestras vidas a través de momentos, enseñanzas y sueños compartidos de los seres que nos acompañan en el camino y amamos.

Acaso no pudiera ser fascinante el deshacernos del melancólico borrador de la vida pasada ¡que ya se fue y no volverá!, como si fuera un vestido que ya no necesitamos y hacerlo a un lado y con el libre albedrío abrir con animo una nueva puerta para salir al encuentro del proyecto más fabuloso del resto de nuestra vida: ¡Vivir en plenitud el hoy… para construir nuevos mañanas…!

Por lo tanto, ¡disfruta tu presente! Y deja atrás la melancolía de lo que quisiéramos que fuera….y no lo es o de lo que fue y ya no es. El Hoy y solo el hoy es lo que le importa a Dios.

UnMensajeParaTi.com.ar


%d bloggers like this: