Archivos de la categoría ‘Pareja’

Ella no sabe quien soy…

Viernes, 13 noviembre, 2009

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar.

El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.

Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.

El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?’

El sonrió y me acarició la mano.

‘Ella no sabe quien soy,  pero yo aún se quien es ella.’

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé:

‘Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida.’

El Amor Verdadero no es físico, ni romántico.

El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será.

(gracias Fernanda)

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¿Eres feliz?

Viernes, 24 abril, 2009

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:

- ¿Te hace feliz tu esposo?, ¿Verdaderamente te hace feliz?.

En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí­, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo, la esposa respondió con un rotundo…

- No, no me hace feliz…

Y ante el asombro del marido, continuó…

- No me hace feliz, ¡Yo soy feliz!

El que yo sea feliz o no,no depende de él, sino de mí.

Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad.

Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, púes si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia sobre la faz de esta Tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente; el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.

Y así podría decir una lista interminable.

A través de toda mi vida he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo… amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Lo llamo ‘experiencias’.

Hay gente que dice:

‘No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor; porque alguien me insultó; porque alguien ha dejado de amarme; porque alguien no me valoró…’

Pero lo que no sabes es que PUEDES SER FELIZ; aunque estés enfermo, aunque haga calor, aunque no tengas dinero; aunque alguien te haya insultado; aunque alguien no te ame o no te haya valorado.

SER FELIZ ES UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE.

(autor desconocido)

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Por siempre juntos…

Lunes, 13 abril, 2009

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos… – empezó el joven.

- Y nos vamos a casar… – dijo ella.

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

- Por favor, – repitieron – ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados.y tan anhelantes esperando su palabra…

- Hay algo, – dijo el viejo – pero no sé… es una tarea muy difícil y sacrificada.

Nube Azul… – dijo el brujo – ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?. Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?.

Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la montaña del trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. ¡Salgan ahora!.

- Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares.

- Y ahora ¿qué haremos?, – preguntó el joven – ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?.

- No – dijo el viejo.

- ¿Los cocinaremos y comeremos su carne? – propuso la joven.

- No – repitió el viejo – Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres…

- El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.

- SI QUIEREN QUE EL AMOR PERDURE… VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS ATADOS.

(autor desconocido)

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Amarse con los ojos abiertos

Viernes, 25 julio, 2008

Cuando las personas se encuentran con dificultades en la relación, tienden a culpar a su pareja. Ven claramente cual es el cambio que necesita hacer el otro para que la relación funcione, pero les es muy difícil ver que es lo que ellas hacen para generar los problemas, es muy común preguntarle a una persona en una sesión de pareja:

¿Qué te pasa?

lo que me pasa es que él no entiende.

Y yo insisto:

¿Qué te pasa a ti?

Y ella vuelve a contestar:

Lo que me pasa es que “…” es muy agresivo/a.

¡Y yo sigo hasta el cansancio…

¿pero qué sientes tú? ¿qué te pasa a ti?

Y es muy difícil que la persona hable de lo que le esta pasando, de lo que esta necesitando o sintiendo. Todos quieren siempre hablar del otro.

Es muy diferente encarar los conflictos que surgen en una relación, con la actitud de revisar: “que me pasa a mi”, que enfrentarlos con enojo, pensando que el problema es que estoy con la persona inadecuada.

Muchas parejas terminan separándose a partir de la creencia de que con “otro”, sería distinto, y por supuesto, se encuentran con relaciones similares, donde el cambio es sólo el interlocutor.

Por eso, frente a los desacuerdos vinculares, el primer punto es tomar conciencia de que las dificultades son parte integral del camino del amor. No podemos concebir una relación íntima sin conflictos.

La salida sería dejar de lado la fantasía de una pareja ideal, sin conflictos, enamorados permanentemente. Es sorprendente ver cómo la gente busca esta situación ideal. Y cuando la señora se da cuenta de que su pareja no corresponde con ese modelo romántico ideal y novelesco, insiste en decirse que otros sí tienen esa relación idílica que está buscando, sólo que ella tuvo mala suerte… porque se caso con la persona inadecuada.(?)

¡NO!
No es así.
No se caso con la persona inadecuada.

Lo único inadecuado es su idea previa sobre el matrimonio, la idea de la pareja perfecta.

En cierto modo me serena saber que esto que no tengo, no lo tiene nadie, que la pareja ideal es una idea de ficción y que la realidad es muy diferente.

El pensamiento de que el pasto del vecino es más verde o que el otro tiene eso que yo no alcanzo, parece generar mucho sufrimiento. Quizá el aprender estas verdades pueda liberar a algunas personas de estos tóxicos sentimientos.

La realidad mejora cuando me decido a disfrutar lo posible, en lugar de sufrir porque una ilusión o una fantasía no se dan.

La propuesta es:

“HAGAMOS CON LA VIDA POSIBLE…
LO MEJOR POSIBLE”

Sufrir, porque las cosas no son como yo me las había imaginado, no sólo es inútil, sino que además es infantil.

Esta es la nueva propuesta, empezar a pensar en la pareja desde otro lugar, desde el lugar de lo posible y no del ideal.

Por eso es que vamos a intentar ver los conflictos no sólo como un camino para superar mis barreras y poder acercarme así al otro, sino también como un camino para encontrarme con mi compañero, y por supuesto, a partir de lo dicho, como un camino para producir el transformador encuentro conmigo mismo.

Estar en pareja ayuda a nuestro crecimiento personal. La relación suma, por eso vale la pena. Vale la PENA (es decir, vale penar por ella). Vale el sufrimiento que genera. Vale el dolor con el que tendremos que enfrentarnos, y es valioso porque cuando lo atravesamos, ya no somos los mismos, hemos crecido, somos más concientes, somos más plenos.

Jorge BucaySilvia Salinas
Amarse con los ojos abiertos
ISBN 950-9681-88-1

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Amor…

Martes, 20 mayo, 2008

Amor. ¡Cuánto lo deseamos!.

Decimos: dame amor.

Ámame porque soy bueno.

Ámame porque soy inteligente.

Ámame porque soy hermosa.

Ámame porque soy rico y fuerte.

Ámame porque soy pobre y estoy indefenso.

Ámame porque soy dulce y tonta.

Ámame porque soy inteligente e inflexible.

Ámame porque soy competente.

Ámame porque soy graciosa.

Ámame porque soy adorable.

Ámame porque yo digo que debes amarme.

Ámame demostrándome tu aprobación.

Ámame demostrándome que me aceptas.

Demuéstrame tu amor tocándome.

Demuéstrame tu amor no tocándome.

Demuéstrame que me amas coincidiendo conmigo, agradándote lo que a mi me agrada.

Ámame sintiendo admiración por mi.

Demuéstrame que me amas cuidándome y permitiéndome que cuide de ti.

Demuéstrame tu amor dándome regalos.

Ámame por los regalos que te doy.

Demuéstrame que me amas haciéndome favores y permitiéndome que te los haga a ti.

Demuéstrame que me amas levantando tus medias.

Háblame.

Confía en mí.

Déjame confiar en ti.

Sonríeme.

Cuando menos, mírame cuando te hablo.

Ámame porque soy un esposo maravilloso.

Ámame porque soy una esposa maravillosa.

Ámame porque soy un padre maravilloso.

Ámame porque soy una madre maravillosa.

Ámame porque soy un niño genial.

Está bien, entonces al menos nota mi presencia. ¡Estoy aquí!, ¿me ves?, ¡yo yo yo yo existo!, ¿no te encanta?.

Si no me amas, moriré. ¿Lo ves?, estoy muriéndome. No es una broma esta vez lo digo en serio. ¿No te preocupa?, me siento morir cuando no me amas… No soporto que me ignores, cuando lo haces podría ponerme a gritar. Ámame porque si no me amas…

Nos desesperamos por el amor. Obtener amor es toda nuestra vida y somos capaces de afrontar cualquier dificultad para obtenerlo.

Crecemos, nos casamos, tenemos hijos; cualquier cosa con tal de obtener amor. Jamás dudamos de que el amor se da entre personas, que es interpersonal. Primero, provenía de nuestros padres; ahora debemos dárselo a nuestros hijos. Ellos, a su vez, nos amarán, todos nos amaremos unos a otros. Quizá nos dediquemos a la vida pública y logremos que todo el mundo nos ame. Nos negamos a comprender que aun si logramos obtener amor de los demás, los demás se van alejando. Los niños crecen. Pronto se marcharán. Y no son los únicos que lo harán.

Y con el tiempo de simples tenedores y hacedores nos hemos convertido en seres comprensivos y hacedores. Finalmente nos damos por vencidos y estamos preparados para ser seres comprensivos, lo cual significa ser amorosos.

Porque ahora la vocecita interior nos está hablando.

Después de todo, el amor no es algo que obtenemos o hacemos, sino algo que somos, que siempre fuimos y siempre seremos. Cada uno de nosotros lucha en vano para lograr que el otro viva de acuerdo con sus términos. “Yo seré yo y tú serás esto. No, tú eres eso. Yo fui eso la última vez”. Y así nos turnamos, cedemos, nos prometemos una y otra vez que dejaremos de jugar, aparentamos negarnos a jugar el uno con el otro, y nos boicoteamos los juegos, pero continuamos languideciendo de amor. “Debemos llegar a un acuerdo. ¿en mis términos? No, en los míos”. ¿En los términos de ambos?. Imposible.

El amor no es la unión del yo y el otro sino el nacimiento de la unicidad de ambos con la fuerza y la bondad de la luz. Y a través de su unicidad con la luz, cada vida se realiza y embellece, y por consiguiente, también embellece la vida del otro.

Polly Berrien Berends

Cuántas cosas hacemos por amor. Cuánto dejamos por amor y cuánto damos. Pero con el tiempo comprendemos que no es así la vida ni tampoco el amor. El amor no es un trueque “Yo te doy vos me das… Yo te amo… vos me amas”.

Vivimos preocupados por lo que sienten los demás por nosotros y no nos damos cuenta que estamos perdiendo el tiempo ya que lo más importante es saber amar, no importa si nos aman, si dejan de amarnos, si nos abandonan, si nos dan lo mismo que damos, o si es menos o más.

Observemos la vida en el día a día, seamos por un instante solo espectadores de las relaciones humanas. Pocas veces descubriremos en la actualidad a seres que entreguen cariño o amor porque sí, porque lo sienten.

En esa preocupación por el amor que nos van a entregar o que nos entregan cuando no colma nuestras aspiraciones nos sentimos enfermos, o nos enfermamos, nos sentimos mal y llegamos a aislarnos del mundo por temor a volver a sufrir. ¿Y si cambiamos?. ¿Y si a partir de hoy dejamos de lado aquello que nos preocupa como “qué sentirá él o ella por mi” y tratamos de mejorar y de aumentar el amor que vive en nosotros?.

Tenemos que comprender que si una persona en su diario vivir entrega amor por doquier tiene muchas más posibilidades de ser amada que aquella que sólo espera que su amor se vea en el espejo del otro y que su reflejo la ilumine.

Desde hace unos días estoy recorriendo un sanatorio. En muchos momentos trato de ser solo una espectadora de lo que ocurre a mi alrededor pero en otros no puedo. Siento gritos de dolor, veo a mucha gente llorar y correr por sus seres queridos. No me importa qué pueden pensar de mi, pero más de una vez me acerco y abrazo a un desconocido. También me acerco a una cama y acaricio a alguna persona que veo que sufre. Más de una vez quisiera ser un ángel en la vida de muchos para poder aliviar tanto dolor.

Podría solo pensar en mi abuela que está allí internada, y no mirar lo que ocurre alrededor, pero no puedo.

Cuando murió mi papá sentí que me quebraba pero ese dolor me ayudó a comprender el dolor que siente un hijo que pierde a su mamá o a su papá, y hoy que tengo una hija y siento tanto amor por ella pienso en el dolor de aquellos papás que perdieron un hijo. Cuando mi esposo decidió marcharse sentí qué era difícil comprender que ya no te amen y eso me ayudó a entender que hay amores que no son eternos como nosotros creemos que pueden ser. Es por eso que me preocupa hoy amar, pero desinteresadamente.

Creo que la vida puede ser mucho más linda, mucho más plena si en lugar de preocuparnos por lo que los demás sienten por nosotros nos dedicamos a cultivar y a mejorar los sentimientos que viven en cada uno de nosotros.

Recordemos las palabras de Osho: ” Cuando el amor no tiene motivos, entonces el amor es lo más grande que le puede suceder a alguien. Entonces el amor es algo supremo, algo del más allá. El amor necesita mucha valentía por la sencilla razón de que el requisito básico del amor es abandonar el ego.

Parece casi como suicidarse. Sólo parece así porque lo único que conocemos es el ego.

Cuando llegas al estado en que todas las ideas sobre el amor han desaparecido, cuando el amor ya no es una idea sino simplemente tu ser, sólo entonces conocerás la libertad.

La vida no es más que una oportunidad para que florezca el amor. Si estás vivo, la oportunidad existe, incluso hasta exhalar el último suspiro. Puede que hayas perdido toda tu vida: si en el último suspiro, tu último momento en la Tierra, puedes ser amor, no has perdido nada, porque un solo momento de amor equivale a toda la eternidad de amor.

Lo primero es ser amoroso contigo mismo. No seas duro; sé suave. Interésate por ti mismo. Aprende a perdonarte -una y otra vez- siete veces, setenta veces siete. Aprende a perdonarte a ti mismo. No seas duro; no te muestres antagonista con respecto a ti mismo.

Entonces florecerás. Y en ese florecimiento atraerás alguna que otra flor. Las piedras atraen piedras; las flores atraen flores. Y entonces hay una relación que tiene encanto, que tiene belleza, que tiene bendición. Y si puedes encontrar una relación así, tu relación crecerá y se convertirá en oración, tu amor se convertirá en éxtasis y a través del amor sabrás qué es Dios”.

Autor: Lic. Romina Halbwirth

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Si pudiéramos…

Miércoles, 19 marzo, 2008

Si pudiéramos no sacrificar nuestros propios espacios, que no son sino la magia del espacio compartido…

Si pudiéramos no intentar cambiar aquellas cosas, que fueron las que hicieron que nos acercáramos.

Si pudiéramos dejar de controlar lo que “nos amenaza”, en pos de falsos “ajustes”…

Si pudiéramos no desdibujar lo más rico que vive en nosotros, para vivir con otro.

Si para vivir con otro, no hubiera que desdibujar lo más rico que vive en él…

Si pudiéramos comprendernos desde la piel. sin dejar de ser piel…

Si pudiéramos dejarnos brillar, sin hacernos sombra…

Si pudiera ser YO, simplemente queriendo estar contigo.

Si pudieras ser TÚ, queriendo estar conmigo.

Si supiéramos aceptar el desafío de amarnos Y respetarnos libremente…

tal vez…

…sería hermoso vivir en pareja.

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No quiero cambiarte

Jueves, 15 noviembre, 2007

A veces me parece que eres parte de mi y olvido que eres una persona unica, con tu propio pasado y tu propio futuro.

A pesar de que quiera estar dentro de tu vida, comprendo que solo puedo ser una parte de tu vida, no toda ella.

Se que tienes ideas y recuerdos propios, que te han hecho tal como eres, para cambiarlos tendría que cambiarte a ti.

Pero, si bien hay aspectos que debemos mejorar, puedes tener la seguridad de que me enamoré de ti tal como eres.

Aunque a veces parezca que quiero manejar tu vida o cambiarte, u obligarte a hacer las cosas a mi modo, lo que en definitiva necesito es que tu seas fiel a tu propio ser.

Quiero que goces de tu libertad, que seas una persona.

Que compartas conmigo tu existencia porque así lo deseas.

Barbara Cage

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Enamorarse o amar

Jueves, 8 noviembre, 2007

A veces confundimos nuestros sentimientos por alguien, y lo que es peor, nos olvidamos de nosotros mismos por ese alguien; pero, ¿es válido llegar a ese punto?.

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraidos y dejamos caer frente a el o ella las barreras que nos separan de los demás.

Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos mas íntimos, tenemos la sensación de que, por fin hicimos una conexion con alguien.

Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia; dentro de nosotros se producen unas sustancias llamadas endorfinas.

Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y “atontados”.

Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona mas maravillosa del mundo.

Esa es la diferencia entre el enamoramiento y el amor.

Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.

¿Qué?

Así es.

El Amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.

No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario, es maravilloso.

Sin embargo, es solo el principio.

Muchas personas son adictas a estar enamoradas.

Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido a alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.

El verdadero amor no es ciego.

Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas.

Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.

El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño en el que encontraste a tu principe azul o a tu princesa encantada.

Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tu tampoco.

Encontraste a tu alma gemela, pero tambien los gemelos discuten y tambien tienen diferencias.

Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y despues amarla.

El amor es una decisión consciente.

Muchas veces conocemos a personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.

¿Qué se supone, que es una cuestion de suerte?.

¿Qué se supone, que amamos por arte de magia?.

¿Qué se supone, que alguien mas tiene poder sobre nosotros?.

De ninguna manera.

Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no le amas.

El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos.

Tu no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti.

El amor verdadero es recíproco.

Recibes tanto como das.

El enamorarse no es lo mismo que amar.

Tu decides a quien amar.

No puedes amar a quien no te ama.

El amor esta basado en la realidad.

El amor no es ciego.

Si, el amor esta basado en la realidad, pero tambien tus sueños los puedes alcanzar.

Por eso analiza y busca la forma de encontrar el amor en la persona de tus sueños.

“Empezamos a amar, no cuando encontramos una persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente a una persona imperfecta”.

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El matrimonio…

Miércoles, 10 octubre, 2007

La mujer se casa pensando que él un día cambiará…

El hombre se casa pensando que ella nunca cambiará…

…ambos se equivocan. :)

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Habrás amado realmente

Lunes, 10 septiembre, 2007

Por qué será que muchas veces decimos que amamos con locura, y no sabemos cómo es amar realmente, también decimos que el amor que sentimos es realmente inmenso y que no podríamos vivir sin él, si después de todo vivimos gracias al amor o mejor dicho llegamos al mundo por medio de él y nos despedimos del mismo con los recuerdos, las frustraciones, las alegrías, los momentos buenos y los malos porque la vida que tenemos está compuesta por momentos, hay momentos que no se olvidan como por ejemplo la primera palabra que pronunciamos, los primeros pasos la primera vez que entramos a un colegio, conocer a un amigo, quién se olvidaría de su primer beso o quién se olvidaría de su primera novia, su primer “te quiero”, “te amo”, estos son los momentos que jamás olvidaremos, los momentos buenos.

Pero están los momentos malos, aquellos que nos lastimaron, nos hirieron nuestro corazón, a quién no le dolería perder a un ser querido, quién no estaría mal por la separación de sus padres; la traición, el engaño, la mentira de la persona que amamos, a quién no le dolería perder ala persona que sentía que la amaba realmente.

A veces pensamos que lo que sentimos es amor puro, pero cometemos el error de no saber amar, porque amar es mutuo, es emprender un camino junto a ella, es tirar de la soga de la vida los dos para el mismo lado, es soñar que lo imposible al lado de la persona que amamos es fácil, es volar por los cielos cuando nos da un beso, es sentir que tienes al mundo en tus manos cuando la abrazas, es sentirte la persona más feliz cuando le robas una sonrisa, es mirarla a los ojos y sentir que con su mirada dice millones de palabras, es acariciarla y sentir que su piel es como un imán que atrae tu piel, sentir que te da energía para dar cada paso, es sentir que la pasión al amarla es similar a la de un eclipse, es despertar cada día y sentir que explota tu corazón al verla o al recordarla, es extrañarla como extraña el sol a la luna, es querer darle al mundo entero sin importarte lo que tengas que hacer para lograrlo, es dormir y soñarla toda la noche, es sentir que es un Ángel que bajó a la Tierra para darnos la fuerza suficiente que hace falta para superar todos los obstáculos que se nos presentarán en la vida, es imaginar que moriremos después de darle un beso y escuchar de sus labios un último “Te amo”.

Todos somos seres humanos y cometemos errores, pero a pesar del error cometido lo importante es saber reconocerlo y tratar de no equivocarnos más para poder crecer en la vida y no volver a lastimar a nadie, porque cuando cometemos errores nos lastimamos y lastimamos a las personas que confiaron en nosotros y que nos dieron todo su amor, lo más importante de esto es tratar de hacer feliz a la persona que amamos, si es que la tenemos a nuestro lado.

En el amor, el más mínimo error o la más mínima mentira es una gran herida para la persona que nos ama, muchas personas son felices al traicionar a su pareja, es como que se sienten más importantes, pero no se imaginan que en algún momento de sus vidas van a amar con locura, y no saben lo doloroso que es ser traicionado por la persona que nos ama, por eso mismo, nunca hagas lo que no te gusta que te hagan.

Otras veces por tratar de hacer feliz a la persona que amamos nos olvidamos de ser felices nosotros mismos, nos preocupamos porque no les falte nada, hacemos lo imposible para brindarles todo nuestro amor, pero a pesar de todo eso seguimos pensando cómo hacer para que cada día nuestro amor sea cada vez más nuestro.

Pensamos que dándole todo jamás nos van a abandonar, que su amor será inmortal, pero no nos damos cuenta que si la persona que está a nuestro lado no siente lo mismo que nosotros por más que hagamos lo imposible será todo en vano, amar se ama de una sola manera la que sentimos todos, si es que alguna vez amaron.

Será que por sentirnos solos, cuando la soledad nos asfixia, cuando los recuerdos nos producen una gran herida en nuestro corazón de esas que son difíciles de cicatrizar, buscamos en cualquier persona la compañía, el afecto o el cariño que supuestamente curará nuestras heridas, pero sin embargo nos volvemos a equivocar, porque nos terminamos enamorando de la primer persona que nos demuestra un poquito de cariño y en vez de curar nuestras heridas las agrandamos más, porque seguramente cuando la llegamos a conocer un poquito a esa persona nos daremos cuenta que no es la correcta porque no podemos obligar a nadie a que nos ame.

Otro gran error es buscar lo que no se busca, es inventar lo que no existe, es imaginar lo que jamás soñamos; el amor no se busca, no se inventa, no se imagina, el verdadero amor es aquel que llega cuando menos lo esperamos, en el lugar menos pensado.

Será que tenemos que pasar por todas estas etapas de la vida que nos hacen sufrir tanto, para que cuando llegue el verdadero amor después de tantos desencuentros podamos darle lo mejor de nosotros, olvidarnos los malos momentos vividos y por fin de una vez por todas lograr ser felices, sentirnos realmente amados y que de las heridas solo queden las cicatrices, que el pasado sea pasado y que el futuro lo transitemos con la plena certeza de que vamos a estar unidos, que vamos a caminar abrazados bajo la lluvia junto a ella o a él, por el mismo camino, aquel que buscamos tanto tiempo y que nos costó tanto.

Si has amado realmente y esa persona no se encuentra a tu lado es porque no era ella tu verdadero amor, y si todavía no has amado, has de cuenta que todavía no has empezado a vivir, porque los sentimientos que guarda el amor no se comparan con ningún otro.

Amarás y serás amado, querrás y serás querido, sufrirás pero con un motivo, vivirás y serás vivido, olvidarás y serás olvidado, pero nunca dejes de lado la oportunidad de ser realmente amado.

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Ser uno mismo

Lunes, 20 agosto, 2007

Se cruzaron un día y se enamoraron a simple vista. El tigre la miró embelesado pues era una cabra realmente hermosa. Ella hizo como que bajaba la mirada.

Cada uno vio una hermosa luz en los ojos del otro. El tigre dijo:- “Hola, ¿como te va?”. – “Muy bien”, contestó ella, que a su vez preguntó en forma aparentemente inocente: – “¿Tu quién eres?”, mientras le corría una chispeante sensación por la columna vertebral al estar tan cerca de tan hermoso ejemplar de tigre.

El tigre dio un paso atrás pensativo y empezó a balbucear: -”YO soy…, yo soy….” y mientras decía esto, el tigre, que sabía que las cabras desconfiaban mucho de los de su especie, pensó en una mentirita piadosa y dijo con firmeza: – “Yo soy un gato”.

Entonces la Cabra pensó que al Tigre no le iba a gustar mucho estar ante una cabra y antes que éste preguntase, dijo rápidamente: – Yo soy un perro.

Y de este modo un tigre que se hacía el gato, y una cabra que trataba de pasar por perro se encontraron por primera vez. Pasaron los meses y el amor iba en aumento, hasta que llegó el día que se dijeron casi al mismo tiempo.

- Ya no puedo vivir sin ti, quiero compartir mi vida contigo, quiero que vivamos juntos. Y el tigre y la cabra se fueron a vivir juntos. Era casi cómico verlos en su nuevo hogar. El tigre haciendo de gato y tratando de comer las verduras y las papillas que tanto le gustaban a la cabra.

Cada tanto el Tigre miraba la vida que llevaban los otros tigres, se ponía un poco triste y se decía: – Tengo que lograr ser un gato, es más soy un gato al que le gusta comer verduras y papillas, y quedarse en su hogar. Incluso llegó a poner cartelitos por todos lados que decían “recuerda que eres un gato”.

La Cabra, por su parte, y desde el profundo amor que tenía, trataba de ser un fiel perro guardián del hogar. Pero era inevitable: a ella le gustaba el sabor de lo lejano. Siempre la siguiente colina parecía tener el prado más verde y hacia ahí quería ella salir corriendo, aunque no lo hacía.

Se quedaba en el hogar entristecida cada vez más mientras esperaba a que el Tigre volviese.

Un día, como tantos otros, el Tigre se había tirado, como un minino, delante del hogar de leña y recordaba la selva, con todos sus peligros. Recordaba su vida llena de momentos de entusiasmo súbito, visiones instantáneas, planes gigantescos y estrategias inteligentes donde él se lucía con todo su porte. Fue entonces que recordando una de sus tantas aventuras se le escapó un suspiro.

En ese momento la cabra lo escuchó, y le preguntó qué le pasaba. El habló vagamente de la selva y de las bellezas que contenía, y al ver que la cabra escuchaba atentamente, el tigre terminó afirmando que la selva era el mejor lugar para que los gatos y los perros fuesen a buscar diversiones.

No le fue difícil convencer a la cabra, que le gustaba todo lo novedoso, para que lo acompañara a la selva. Pero todo fue un desastre. No bien entraron en la espesura, aparecieron los primeros peligros y mientras el Tigre se relamía pensando que por fin empezaba un poco de acción para desentumecer sus músculos, la cabra se asustó tanto que salió corriendo hacía la primer colina que vio.

Allí se quedó escondida detrás de un pequeño arbusto, hasta que el Tigre la encontró temblando y la llevó al hogar.

Siguió pasando el tiempo y la añoranza y la tristeza que iban penetrando profundamente en el interior del tigre sólo era comparable a lo que le sucedía a la cabra.

Ella seguía quedándose en la casa esperando que su majestad volviese, mientras refrenaba sus impulsos naturales de salir corriendo detrás de cualquier cosa que llamase su atención. Su innata curiosidad no sólo estaba presente, sino que aumentaba constantemente. Ella también suspiraba por lo que no tenía.

Le hubiese encantado salir corriendo hacía el prado y charlar con otros animales, pero no lo hacía pues sabía que esto sacaba de sus cabales al celoso Tigre, que veía por todos lados a galanes pretendiendo a su cabra.

No era difícil imaginar el futuro de la relación: El tigre, luego de haber tratado de vivir su día como un gato, volvía de noche cansado y de mal humor, y se encontraba con la cabra, que había estado encerrada todo el día, tratando de vivir como un perro y con un humor tan malo como el del Tigre.

Alcanzaba un pequeño gruñido del tigre para que la cabra se pusiese loca. Alcanzaba algún pequeño desliz de la cabra para que el tigre rugiese.

Así pasaron los años……

La cabra se recriminaba: – He tratado de ser todo un perro para agradarlo, pero es inútil este tigre nunca termina de convertirse en un buen gato.

El tigre también sentía lo mismo que ella. Había tratado de vivir como un gato. Se había entregado a esa cabra creyendo que se iba a comportar como un perro, y ahora se daba cuenta que era inútil. Lo único que había logrado era tener una cabra triste y rezongona.

Hasta que un día, casi ya sin fuerzas la cabra que quería ser perro y el tigre que quería ser gato, se miraron a los ojos como el primer día, pero esta vez en vez de luz encontraron sus miradas perdidas, tristes, y se dieron cuenta que contra la naturaleza no se puede ir.

Finalmente desde todo el amor que todavía se tenían, se separaron.

Así la Cabra se redescubrió y reencontró con su verdadero ser, volvió a ser ella misma: Recuperó su belleza, disfrutó de su plena libertad, volvió a ser creativa, disfrutó de la naturaleza pacífica, de sus sueños. Buscó y encontró la seguridad que necesitaba en su hogar, desde el cual podía salir a saltar a gusto y sin peligro por los campos verdes. Y finalmente pudo tomarse todo con calma, pues ella valoraba la tranquilidad.

Por su lado también el Tigre se reencontró con su verdadero ser.

Así fue pasando el tiempo para el Tigre y para la Cabra, hasta que un día se encontraron frente a frente. El miró de nuevo a esos ojos cargados de luz, y le dijo: – Yo soy un Tigre. Y ella sin esperar que él preguntara, contestó, mientras también lo miraba fijo a los ojos, también llenos de luz: – Yo soy una Cabra.

Y se fueron felices caminando juntos por un sendero. El Tigre le hablaba de sus historias de la selva, mientras la Cabra le contaba de la última flor que había descubierto en un nueva colina.

Luis Chiurazzi

UnMensajeParaTi.com.ar @PabloGimenez

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Buscando

Miércoles, 20 junio, 2007

Nadie encuentra lo que no está buscando.

No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada.

Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor…

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre… los dos estaban buscándose.

Por soledad.

O por dolor.

O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones.

O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo?.

¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que…?.

Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente?… No), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas…

Estamos solos porque no hacemos una llamada.

Porque no damos el paso que nos acerca.

Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente.

Nadie encuentra lo que no está buscando.

¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos?.

¿Desde dónde venías acercándote?.

¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras…?

¿Por qué crees que no te desviaste con otro rumbo?.

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre… los dos estaban buscándose.

Nadie encuentra lo que no está buscando.

¿Me entendés, ahora?.

Poldy Bird

UnMensajeParaTi.com.ar

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El camino para el amor

Martes, 13 marzo, 2007

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.

Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no crees en tu interior.

Ninguna relación te brindará la felicidad que tu mismo no construyas.

Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: “No te necesito para ser feliz”.

Solo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

Solo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable.

Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.

Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro:
“Sin ti la paso bien”
…ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Buscamos una pareja muchas veces para escapar de nuestra soledad. No nos sentimos bien estando solos y parece que sin otro ser nuestra vida no tuviera sentido.

Para sentirnos valiosos, importantes, y necesarios nos abrazamos a una relación y si esta se rompe nos sentimos morir un poco.

¿Por qué buscamos muletas?

¿Por qué creemos que sólo estando en pareja podemos lograr sentirnos felices?

Podemos empezar a trabajar con nuestro interior… Podemos aprovechar nuestra soledad para crecer por dentro… Podemos comenzar de pronto algo que veniamos postergando por falta de tiempo… Podemos…

Podemos darnos cuenta que somos importantes, más allá de nuestra pareja.

Solo estando bien por dentro podemos atraer a nuestra vida personas valiosas.

Nuestra autoestima, se refleja en nuestras compañias y es por eso que muchas veces nos preguntamos por qué estamos al lado de esa persona, por qué nos gobiernan, nos manejan, y hacen con nosotros lo que quieren…

Debemos aprender a querernos, a mimarnos, y por sobre todo debemos todos los días agregar una cuota más de amor a nosotros mismos.

Para poder amar a otra persona primero tenemos que aprender a amarnos.

UnMensajeParaTi.com.ar

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Antidivorcio

Martes, 6 febrero, 2007

Todavía no se ha descubierto una vacuna que nos proteja el alma y sería hermoso que existiera una vacuna que impida que un vínculo de amor se rompa.

En la antigüedad todo se arreglaba con pócimas, brebajes y ungüentos. Hoy ya no es así, pero sí es tiempo de abrir los ojos a la realidad utilizando la inteligencia y el sentido común para evitar rupturas y para sobrevivir a un fantasma que en nuestros tiempos ya resulta anacrónico: el divorcio.

El doctor Silvio Hoffman nos dice:
“Cuando una pareja se forma lo esencial es establecer un acuerdo previo respecto de las cuestiones que, por lo general, resultan conflictivas y que se desarrollan en tres planos claves para que esa pareja pueda apostar al futuro: el tema de las respectivas historias familiares, el manejo del dinero y el tema del sexo.

Estos tres aspectos vinculados siempre a las respectivas diferencias culturales, ideológicas y/o religiosas que dos personas pueden tener debe ser motivo de una suerte de contrato previo, en el cual dos personas antes de casarse deben actuar con total honestidad”.

Señales de alerta para tener en cuenta:

La pérdida de interés por lo que significó un proyecto común.

La reiteración de olvidos ya sea de comidas, palabras, encuentros, horarios, fechas clave, días que tienen significado especial.

Las opiniones o bromas frente a extraños que ponen en evidencia defectos de uno de los miembros de la pareja.

Chistes de mal gusto que demuestran la insatisfacción que siente una de las partes.

Las enfermedades frecuentes ya que el cuerpo suele somatizar todo lo que ocurre emocionalmente. Gastritis, resfríos, gripes, alergias y estrés.

Los distanciamientos de cualquier índole desde llegar tarde a una cita o a la casa.

El alejamiento corporal cuando están juntos ya sea en una reunión, en una caminata o en la casa.

Mientras alguien – uno de los dos miembros o los dos – esté alerta frente al peligro, las parejas podrán alcanzar una razonable estabilidad y una no menos pacífica armonía.

Por lo pronto, lo primero que debe estar en claro cuando dos personas empiezan a encontrarse en el terreno amoroso es saber cuáles son las expectativas individuales y cuáles las que tienen que ver con un proyecto de a dos.

Osho nos dice:

” Los divorcios existen porque los matrimonios son erróneos y forzados. Los divorcios existen porque los matrimonios se llevan a cabo en un estado romántico. Un estado romántico es bueno si eres poeta, y no se conoce a los poetas como buenos maridos o buenas esposas. De hecho casi siempre los poetas son solteros. Juguetean mucho pero nunca los atrapan, y por eso su romance permanece vivo…”

 y agrega:

“Hay que ser suficientemente maduro. La madurez significa que uno ya no es un tonto romántico. Uno comprende la vida, uno comprende la responsabilidad de la vida, uno comprende los problemas de estar con otra persona. Uno acepta todas las dificultades y aún así decide vivir con esa persona. Uno no espera que todo vaya a ser siempre un Paraíso, que todo van a ser rosas. Uno no espera esas tonterías; uno sabe que la realidad es difícil. Es dura. Hay rosas, pero muy pocas; hay muchas espinas… “

 

(Autor: Lic. Romina Halbwirth – “Espacios”, http://ar.geocities.com/hromina2)


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