Día del padre

Nuevamente se acerca el “Día del Padre” en Argentina y en otros países. Aprovecho entonces  la oportunidad para recopilar una selección de mensajes relacionados, que  se han ido publicando a lo largo de estos años en .Un Mensaje Para Ti

Que disfrutes su lectura.

 

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Mensajes para los padres

Como se acerca el “Día del Padre” en Argentina, aprovecho la oportunidad para recopilar algunos de los mensajes relacionados, que se han ido publicado a lo largo de estos años en Un Mensaje Para Ti.

Que los disfrutes.

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El rol del padre

Ser papá hoy no es fácil. En los últimos años se han visto cambios en el rol del padre.

La revolución femenina ha traído consigo mujeres fuertes que continúan siendo las figuras centrales en la crianza.

A pesar de esto los padres jóvenes están haciendo más presencia y compartiendo las responsabilidades de la crianza. Hay una exigencia clara hacia los hombres a que sean mejores padres.

Anteriormente el papá era más ausente y esto se toleraba con facilidad. Hoy sabemos que el papá es tan importante como la mamá. Es una figura que imparte disciplina, pone orden y da seguridad a sus hijos.

Hay una protección especial que la da solo el papá. Como decía un niño de 8 años: “Cuando mi papá está en la casa duermo más tranquilo”. Los hijos para crecer armoniosamente necesitan también de la aprobación del padre. Las niñas necesitan ese amor aprobatorio del padre para luego sentirse seguras y atractivas como mujeres. El hijo varón necesita un papá que sea su héroe, su personaje especial, al que después tratarán de imitar.

Papá es importante y hoy, más que nunca, es necesario tener estas dos figuras tan diferentes que nos guían en nuestros roles futuros.

Papá y mamá deben compartir funciones alrededor de los hijos. Por ejemplo, papá podría encargarse con todo lo que tenga que ver con deportes y dinero y mamá con la ropa, comida, permisos.

Lo que sí es claro es que papá no debe competir con mamá y mamá debe abrirle un espacio a papá. Cada uno tiene un rol protagónico en la vida de los hijos.

Pese a esto aún hay ausencia de la figura paterna.

Esta es una mala tradición que ha dejado hijos con carencias importantes y sin modelos positivos que emular. Desafortunadamente las estadísticas muestran que el 75 por ciento de los delincuentes jóvenes crecieron sin padre porque éste decidió evadir su responsabilidad.

La exigencia y la necesidad de papá va en aumento y ojalá nuestros hombres se fortalezcan y le cumplan de manera cabal a esta generación de hijos.

Annie de Acevedo
Psicóloga

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Hay cuando venga tu padre…

¿Y Negra… te puedo hablar?
Ya los chicos se han dormido,
así que dejá el tejido
que después te equivocás
y hoy te quiero preguntar
por qué motivo las Madres,
de la mañana a la tarde
amenazan a sus hijos,
con este estribillo fijo:
¡
HAY… CUANDO VENGA TU PADRE…!
Y con tu padre de aquí,
y con tu padre de allá
resulta de que al final
al verme llegar a mí,
lo ven entrar a Caín
y escapan por todos lados
y yo que vengo cansado
de trabajar todo el día,
recibo por bienvenida
una lista de acusados…
Vos empezás con tus quejas
y yo, tengo “que enojarme”
lo mismo que hacía mi Padre,
cuando escuchaba a la Vieja…
que entraba a fruncir las cejas
apoyando a esa Fiscal
que en medio del temporal
se erigía en defensora
lo mismo que vos ahora
¡que siempre me dejás mal…!
Si los perdono…
¡Qué ejemplo!
¡Así es como los educo!
Si los castigo…
¡Sos bruto y no tenés  sentimientos!
A mí, que llegué contento
y no tuve más remedio
que poner cara de serio
y escuchar tu letanía…
A mí que me paso el día,
pensando en jugar con ellos
Yo sueño en  llegar a casa
y olvidarme felizmente
del trabajo, de la gente,
y de todo lo que pasa
Los hijos son la esperanza
y el por qué de nuestras vidas
por eso… nunca les digas: 
¡HAY… CUANDO VENGA TU PADRE…!

No quiero encontrar culpables,
quiero encontrar alegrías
Que no me pongas de escudo
como lo hacía mi Madre
que consiguió que a mi Padre
lo imaginara un verdugo
El llegaba y te aseguro
que terminaban las risas
y en lugar de una caricia
de hablarle como a un amigo
lo miraba compungido
presintiendo la paliza
Y el pobre que no me entendía
sacudiendo la cabeza
escuchaba con tristeza
lo que mi Madre decía
y que él de sobra sabía:
“¡que con éste no se puede,
que me ensució las paredes,
que la calle, la pelota,
que trajo las suelas rotas,
y me saca canas verdes!”
¡Ahora mismo… acuéstese!
aburrido me ordenaba,
mi Madre me consolaba
y yo, lo culpaba a él…
A él que había llegado recién
de trabajar, tan cansado…
y ya lo había amargado
con todas mis travesuras
Yo era una criatura
pero jamás lo he olvidado
Los hijos nunca analizan
el sentimiento del Padre
porque el brillo de la madre
es tan fuerte que lo eclipsa;
sólo le hacemos justicia
a su íntimo sentir
cuando nos toca vivir
a nosotros su problema…
¡Ah… si mi Padre supiera…
que recién lo comprendí!
¿Y por qué nunca me dijo
del modo que me quería
si yo sé cómo sufrí
a al ver enfermo a su hijo?
Por qué me miraba fijo
con el primer pantalón largo
y se que me habrá besado
cuando yo estaba durmiendo
Hoy que todo lo comprendí,
¿por qué no estará a mi lado?
¿Por qué no estarás ahora,
para abrazarte muy fuerte
viejo lindo…
y ofrecerte mi cariño a todas horas?
¿Ves a tu hijo que llora…?
Pero… llora con razón
porque te pide perdón
al pensar en esos días
en que ciego no veía
que eras todo corazón
¡Dejame Negra que llore,
es tan lindo desahogarse…!
¿Vamos a ver lo que hacen
nuestros futuros señores…?

¡Mirálos esos pantalones…!
¡Tapala un poco a la piba…!
Sí, ya sé… no me lo digas…
“Hoy se fue a la calle sola…”
¡Acostate rezongona…
mañana será otro día!

Héctor Gagliardi

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Fabricando un padre

En el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al padre perfecto:

- “Debe ser fuerte”, comentó uno.

- “También, debe ser dulce”, comentó otro experto.

- “Debe tener firmeza y mansedumbre; tiene que saber dar buenos consejos”.

- “Debe ser justo en momentos decisivos; alegre y comprensivo en los momentos tiernos”.

- “¿Cómo es posible” -interrogó un obrero- “poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo?.”

- “Es fácil”, contestó el ingeniero.

“Solo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo”.

Todos rieron ante la ocurrencia y se escuchó una voz: era el Maestro, dueño del taller del cielo:

- “Veo que al fin comienzan” -comentó sonriendo-

“No es fácil la tarea, es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en ello”.

Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma.

- “¿Tierra?” -preguntó sorprendido uno de los arquitectos

- “¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol, o marfil, o piedras preciosas!”.

- “Este material es necesario para que sea humilde” -le contestó el Maestro-

Y extendiendo su mano sacó oro de las estrellas y lo añadió a la masa.

- “Esto es para que en las pruebas brille y se mantenga firme”.

Agregó a todo aquello, amor, sabiduria. Le dió forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero…

faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco.

- “¿Y qué pondrás ahí?” -preguntó uno de los obreros-.

Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sacó su corazón, le arrancó un pedazo y lo puso en el centro de aquel hueco.

Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras volvía a su lugar su corazón ensangrentado.

- “¿Porqué has hecho tal cosa?” -le interrogó un ángel obrero-.

Y aún sangrando, le contestó el Maestro:

- “Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia y, sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, porque al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aquí en mi reino”.

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Una carta a mi hijo

Hijo mio,

Mientras vivas en esta casa, deberás hacer lo que yo ordene, y sólo hasta que establezcas tu propio hogar podrás hacer lo que tú quieras. En esta casa no vivimos en un régimen democrático, pues yo no hice campaña política para ser tu padre, ni tu votaste por mi.

Somos padre e hijo por la gracia de “Dios”. Yo acepté este privilegio y esta enorme responsabilidad de por vida; al aceptarla también adquirí la obligación de actuar como tu padre, es decir, ser la persona que te cuida, te protege y te cuida.

Yo no soy tu “amigo”, es decir tu “compinche” pues, nuestras edades son diferentes, podemos compartir muchas cosas, pero eso no nos convierte en “camaradas”.

Somos amigos a diferentes niveles; esto significa mil veces más que ser “aliados”. Por eso harás en esta casa lo que yo decida y no deberás cuestionar mi autoridad para exigirlo… ya que todo lo hago inspirado en el enorme amor que te tengo.

Todo lo que te he dicho, te será muy difícil de comprender hasta tanto tú tengas un hijo; mientras tanto confía en quien te quiere más que ningún otro hombre en el mundo.

Tu padre

(Autor desconocido)

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La oración del padre

Dame, oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuando es débil, y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada, y humilde y magnánimo en la victoria.

Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando deba erguir el pecho; un hijo que sepa conocerte a Ti… y conocerse a sí mismo, que es la piedra fundamental de todo conocimiento.

Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.

Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; un hijo que se domine a sí mismo antes que pretenda dominar a los demás; un hijo que aprenda a reír, pero que también sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro, pero que nunca olvide el pasado.

Y después que le hayas dado todo eso, agrégale, te suplico, suficiente sentido del buen humor, de modo que pueda ser siempre serio, pero que no se tome a sí mismo demasiado en serio.

Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.

Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar: `No he vivido en vano’

(autor desconocido)

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El buen Padre

Padres buenos hay muchos…
Buenos padres hay pocos.
No es difícil ser un padre bueno.
En cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice sí cuando es sí y  no cuando es no…
El padre bueno sólo sabe decir sí…
El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios que acaba en un pequeño demonio…
El  buen padre no hace ídolos…
Vive la presencia del único Dios.

El padre bueno encoge la imaginación del hijo con juguetes de bazar.
El buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas…

El padre bueno hace la voluntad del hijo ahorrándoles esfuerzos y responsabilidades…
El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo.

Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido… mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.

(autor desconocido)

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