Archivos de la categoría ‘Enseñanza’

A eso, no le llames…

Martes, 3 julio, 2007

A eso… a eso… a eso de caer y volver a levantarte;
de fracasar y volver a comenzar;
de seguir un camino y tener que torcerlo;
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo…

A eso, no le llames adversidad, llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente;
de fijarte una meta y tener que seguir otra;
de huir de una prueba y tener que encararla;
de planear un vuelo y tener que recortarlo;
de aspirar y no poder, de querer y no saber;
de avanzar y no llegar…

A eso, no le llames castigo, llámale enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes;
días felices y días tristes;
días de soledad y días de compañía…

A eso, no le llames rutina, llámale experiencia.

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan;
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen;
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta;
y tu corazón ame…

A eso, no le llames naturaleza humana, llámale… milagro.

Alguien me enseñó

Martes, 26 junio, 2007

A ser consciente del privilegio de la vida.

A responder con ello a los talentos que Dios me ha dado.

A ser feliz, siendo yo mismo, conforme a mi vocación y a mis
sueños.

A tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, venciendo mis temores y asumiendo las consecuencias de mis actos.

A tener alegría para construir mi felicidad.

A tener éxitos, pero también fracasos, que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.

A querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.

A recordar el pasado, pero no vivir en el ayer; a soñar en el futuro sin despreciar el presente.

A perdonarme mis errores, mis culpas y mis caídas.

A tener el suficiente valor para pedir perdón y a perdonar a otros, olvidándome de los rencores.

A renacer cada día.

A sentir que Dios vive en mí y agradecerle su infinito amor, su
entrega incondicional y su presencia.

A dejar de sobrevivir y atreverme a vivir.

A hacer de cada día, un día especial para los demás y para mí.

A entender que, al igual que otros, se puede ser buen hijo, hermano, esposo, guía y amigo.

UnMensajeParaTi.com.ar


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