Archivos de la categoría ‘Deseo’

No puedo más

Miércoles, 30 septiembre, 2009

Esta es la frase en la que nos escudamos, no pocas veces para justificar nuestra falta de voluntad, nuestra falta de generosidad.

Los psicólogos nos dicen, que son pocas las personas que desarrollan toda la actividad de la que serían capaces.

¿Eres tú de esos pocos?

¿O eres acaso del montón?

Debes convencerte de que, si te lo propones, puedes hacer más de lo que haces.

Si quieres, pero si quieres de veras, sabrás descubrir en ti, resortes de insospechada potencialidad y que harán que te abras a la gente.

Lo que pasa es que la comodidad, la pereza espiritual, para vencerse, dominarse, para molestarse por los demás, anulan en ti esos recursos y resortes.

Por eso te sientes cansado, decepcionado, desilusionado, amargado, y has llegado a convencerte de que no puedes hacer nada más, de que ya haces todo,
lo que te corresponde.

Te está faltando un poco de voluntad; no digas que te faltan fuerzas, tiempo, oportunidades, entusiasmo, compañía y tantas otras cosas, con las que te estás engañando y por consecuencia, anulando, esterilizando, haciendo inútil… y eso, el sentirte inútil, es lo que impide que tu vida sea feliz y optimista.

Hay hombres que hacen muchísimo más que tú; no me digas que es porque ellos “pueden” más que tú.

La verdad es que ellos “quieren” más que tú, y por eso “pueden” más que tú.

Aquí es donde se aplica aquello de que “querer es poder”.

Esta no será una afirmación apodíctica, pero es real en mil ocasiones, y si no lo crees, haz la prueba y verás.

Alfonso Milagro

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Yo te deseo

Lunes, 31 diciembre, 2007

Yo te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia.

Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad.

Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y la gente.

Te deseo la inteligencia y el ingenio.

Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria, una boca que sonría y maldiga con precisión divina, unas piernas que nunca envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza.

Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos.

Te deseo fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como promesa donde cabe todo lo que aún no te sucede…

 

Ángeles Mastretta

(gracias Gaby)

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El eco… eco… eco…

Lunes, 14 mayo, 2007

Un niño y su padre, estaban caminando en las montañas.
 
De repente, el hijo se cae, se golpea y grita:
 
- ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh!
 
Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña:

- ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh!

Con curiosidad el niño grita:
 
- ¿Quién está ahí?.

Recibe una respuesta:
 
 - ¿Quién está ahí?.

Enojado con la respuesta, el niño grita:
 
- Cobarde.
 
Y recibe de respuesta:
 
- Cobarde.

El niño mira a su padre y le pregunta:
 
- ¿Que sucede?
 
 El padre, sonríe y le dice:
 
- Hijo mío, presta atención.
 
 Y entonces el padre grita a la montaña:

- Te admiro.

Y la voz responde:
 
- Te admiro.

De nuevo, el hombre grita:
 
- Eres un campeón.

Y la voz le responde:
 
- Eres un campeón.
 
El niño estaba asombrado, pero no entendía.
 
Luego, el padre le explica:
 
- La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida.
Te devuelve todo lo que dices o haces.
Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestra acciones.
Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida.
La vida te dará de regreso exactamente aquello que tu le haz dado.

Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.

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Apuntes de anatomía

Jueves, 3 mayo, 2007

Que los PIES te lleven por el camino más largo hacia la felicidad, porque Ia felicidad son solo puntos en el mapa de la vida, y el verdadero disfrute está en buscarlos en el conocimiento y profundidad de DIOS.

Que los OJOS reconozcan la diferencia entre un colibrí y el vuelo que lo sostiene. Aunque se detenga seguirá siendo un colibrí, y es conveniente que lo sepas, para que no confundas el sol con la luz, ni lo alto del cielo con la LA GRANDEZA DE DIOS.

Que las MANOS se tiendan generosas en el dar y agradecidas en el recibir, y que su gesto más frecuente sea la caricia para reconfortar a los que te rodean igual que Jesús entregó sus manos en la cruz.

Que el OIDO sea tan fiel a la hora del reproche, como debe serlo a la hora del halago, para que puedas mantener el equilibrio en cualquier circunstancia, y así poder distinguir la voz del Señor al hablarte.

Que las RODILLAS te sostengan con firmeza a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente cuando llegue el tiempo de oración y charla con el Todopoderoso.

Que la ESPALDA sea tu mejor soporte y no la carga más pesada, pues en la cruz se entregaron y vencieron las cargas de tu alma.

Que la BOCA refleje la sonrisa que hay adentro, para que sea una ventana del alma y no la vidriera de los dientes, para que te comuniques con sabiduría y entendimiento.

Que los DIENTES te sirvan para aprovechar mejor el alimento, y no para conseguir la tajada más grande en desmedro de los otros, y para que los muestres al mundo en señal de agradecimiento por las bendiciones que Dios te ha concedido.

Que la LENGUA encuentre las palabras más exactas para expresarte sin que te malinterpreten, hablando palabras de consolacion y vida.

Que las UÑAS crezcan lo suficiente para protegerte, sin lastimar a nadie, siempre peleando la buena batalla.

Que la PIEL te sirva de puente y no de valla, cuando al tacto de tus semejantes emanes la energía espiritual de sanidad y salvación que nuestro Divino Señor a depositado en ti…

Que el PELO le de abrigo a tus ideas, que siempre adornen más que un buen peinado, adornando pensamientos de prosperidad.

Que los BRAZOS sean la cuna de los abrazos y no camisa de fuerza para nadie, y sí, la fuerza para apoyar al herido y levantar al caído.

Que el CORAZÓN toque su música con amor para que tu vida sea un paso del UNIVERSO hacia delante, bendiciendo tu vida y la de los tuyos… en preparación para el encuentro final con nuestro Creador.

 

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Los deseos del campesino

Jueves, 15 febrero, 2007

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la naturaleza para que -según él – le rindieran mejor sus cosechas.
 
¡Y Dios se lo concedió!

Entonces, cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba con todo su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc. etc.

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso.
 
Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los mejores climas que creyó convenientes.

Pero Dios le contestó: “tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consumen y purificarla de plagas que la destruyen”.

Así nos pasa en la vida. Queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas y no se echa para atrás.

Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.

Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, que solo son chubascos pasajeros.

Lo importante no es huir de las tormentas, sino tener confianza en que pronto pasarán… y dejarán algo bueno en nuestras vidas.

Te deseo

Martes, 19 septiembre, 2006

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro…

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen y que te rodean seres oprimidos tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: “Esto es mío”, sólo para que quede claro quién es el dueño de quien.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre tengas una buena mujer, y que siendo mujer tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo nada más que desearte.”

Víctor Hugo


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