Había un hombre al que no le gustaba la familia de su mujer porque le parecía que ocupaba más sitio de lo debido en la casa.
Fue a ver a un maestro que vivía cerca, porque había oído hablar mucho de él, y le dijo:
- ¡’Haz algo por favor! Ya no aguanto a la familia de mi mujer. Quiero a mi esposa, pero a su familia… ¡no puedo! Ocupan tanto sitio en la casa que me da la impresión de que están por todas partes.
El maestro le preguntó:
-¿Tienes gallinas?
- Sí – Contestó el hombre.
- Pues mete todas las gallinas en la casa.
El hombre hizo lo que le había aconsejado el maestro y volvió a verlo.
- ¿Se ha resuelto el problema?
El hombre dijo:
- ¡No, es todavía pero!.
- ¿Tienes obejas?
- Sí.
- Pues mete todas las ovejas en la casa.
El hombre hizo lo que le había ordenado el maestro, quien la siguiente vez que volvió le preguntó:
- ¿Qué? ¿Todo resuelto?
- ¡No! ¡Todavía peor!
- ¿Tienes perro?
- Sí, varios
- Mete a todos en la casa.
El hombre volvió a casa del maestro y le dijo:
- ¡He venido a pedirle ayuda y mi vida es peor que nunca!
El maestro dijo:
- Vulve a sacar los perros, las gallinas y las ovejas.
El hombre volvió a casa y sacó todos los animales. ¡Qué cantidad de espacio! Volvió a ver al maestro y dijo:
- ¡Gracias, gracias! Has resuelto todos mis problemas.
de “El poder de la intención”, de Wayne W. Dyer
ISBN 987-566-192-9
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