“Lo que separa de veras a las personas alegres u optimistas de las que están sumidas en la desdicha, es la forma de interpretar y procesar las circunstancias de la vida”
“Lo que separa de veras a las personas alegres u optimistas de las que están sumidas en la desdicha, es la forma de interpretar y procesar las circunstancias de la vida”
Hace un año encontrábamos en Un Mensaje Para Ti, los siguientes mensajes:
La superación… ¿qué es realmente?.
Hago memoria de algunos momentos de mi vida, en los cuales me sentí diferente o especial: cuando no podía alcanzar algo, como el vestido del armario, como encender la luz, abrir la ducha, tocar el timbre de la casa, marcar en un teléfono público, etc. Todos podían hacerlo, excepto algunos niños pequeños, y yo una mujer en cuerpo de niña.
En mi mente siempre ha existido un pensamiento positivo y dentro de mí, predomina un fuerte espíritu luchador, con un corazón soñador que no cree en la limitación. Ante estas pequeñas dificultades, encontré una solución:
La silla…
Era fácil tomar una, hacer una maroma y alcanzar aquello que quería o necesitaba.
¿Y los demás?. Me aplaudían, como si hubiese hecho una gran hazaña. ¿Por qué?.
Si no había en ello ninguna dificultad ni mucho menos limitación. Estamos en un mundo construido por gente grande, es sólo eso. pero Dios, a todo nos da la solución, sólo que muchas veces somos ciegos y no lo vemos. Subirse a la silla, implica otro gran paso:
* Pensarlo
* Decidirse
* Atreverse
* Hacerlo
Pensarlo: hay que ser creativo, no decir simplemente: no puedo y esperar a que otros nos realicen aquello… debemos ser recursivos, ver en ello una posibilidad de alcanzar lo que queremos.
Decidirse: Vemos la silla, sabemos lo que puede servirnos, pero no nos decidimos, porque hay quienes nos dan otras opciones, esperar, pedir el favor, renunciar… ¡Es necesario tomar la decisión!
Atreverse: Porque el qué dirán se convierte en una piedra en el zapato, ¡qué pena que me vean!… ¿que dirán de mí?, ¿se reirán, se compadecerán?… ¿qué pensarán?. Ahí los demás pueden ser obstáculos para ese gran paso que me ayudará a hacer realidad lo que espero.
Hacerlo: de una vez, sin dar vueltas… tomar la silla, subirse a ella y luchar por lo que se quiere. Continuar: porque podemos caernos, pero no detenernos… al subirnos en la silla pueden surgir muchas cosas, que pueden estancarnos, pero la vida sigue, y una meta alcanzada no es el final, es el inicio de otra y otra meta más.
Y surge una pregunta: ¿Cómo superar aquellas cosas que no se alcanzan subiéndose a una silla?
Haciendo referencia a la sociedad, las miradas, las risas, los comentarios, la falta de fe de algunos, el que nos midan por nuestro tamaño y mucho más. Pensándolo bien son cosas que no sólo los pequeños y especiales tenemos que enfrentar, es algo con lo que vive toda la humanidad.
Esas cosas de la vida diaria se logran superar con el amor de la familia, el sembrar sentimientos de fe, esperanza y paz… el creer que al lado de Dios, todo se puede lograr.
Y ¿qué es la Superación?. ¿Acaso hacer una hazaña que el mundo cree que no puedo hacer?. Superarse es lograr llegar mucho más allá, es aprender a no dejarse vencer por los obstáculos, es hacer realidad los sueños, es sentir que se alcanza lo que se ha propuesto, no para que ser aplaudido, sino para sentirse realizado.
Superarse es saber caer y levantarme, es madurar, actuar por mi mismo… confiar en Aquel que nos creó y que me hizo Pequeña para cosas Grandes. Todos los seres humanos tenemos limitaciones, en ello está nuestra humanidad. Todos tenemos cosas que no podemos hacer, pero hay algo, nada es imposible para el que tiene fe.
Es el momento para que tal vez quienes nunca se han creído pequeños y habrán sentido que son del mundo los dueños, tan sólo porque tal vez nunca han necesitado subirse a una silla para alcanzar algo material, piensen en aquellas cosas que en el interior sienten que no han podido lograr, porque han tenido miedo, han pensado en el que dirán o no han creído en los sueños.
Súbanse a la silla de la superación, aquella que mantiene su equilibrio en la Fe, para que no se voltee, para aprender a levantarse si tal vez han de caer. Superarse es ser capaz de subirse a la silla y alcanzar los sueños, continuar la vida luchando por llegar más lejos.
Y cuando esté allá arriba y toque con mis manos el firmamento, sentiré que desde abajo, se ve más la grandeza del cielo.
Autor desconocido
Máximas redactadas por el General José de San Martín, en 1825 en Bruselas, para dirigir la educación de su hija Mercedes Tomasa.
(más información sobre el General José Francisco de San Martín)
Hace un año encontrábamos en Un Mensaje Para Ti, los siguientes mensajes:
“Everybody Hurts“, por REM.
(Mas música en Un Mensaje Para Ti…)
Carta a los padres.
Escrita por los alumnos de 6to. año A del Colegio José Hernández de Villa Ballester, Buenos Aires, Argentina, en ocasión de la reunión de padres.
Estás acá porque te intereso, porque sentís que soy muy importante para vos, y eso me hace la persona más feliz del mundo.
Entonces quiero aprovechar para decirte un montón de cosas que tengo dendro mío y que quiero compartir.
Hay cosas que muchas veces no te pido, porque no sé cómo hacerlo; otras veces sé como decirlas, pero no estás a mi lado para escucharme.
De vez en cuando estamos juntos, tengo esas palabras, pero siento que no me estás atendiendo, que no tenés tiempo o que no me entendés.
Por eso hoy te escribo desde el corazón.
Para que sepas lo que me gusta, para que comprendas qué necesito, y que descubras con qué poquito me conformo, y cuánto te necesito.
No sientas culpa, no es una demanda.
Tampoco es una receta para ser mejores padres… como las que salen en las revistas.
Porque sé perféctamente que los padres perfectos no existen.
Tomalo como un simple consejo que nos permita compartir lo bueno de la vida.
Entonces, papi, mami, comprendé que estoy creciendo, que es doloroso dejar de ser tu chiquita.
Marcame los límites necesarios teniendo en cuenta que debo hacer mi propia experiencia probando nuevas cosas.
Poneme esos límites desde el amor y no desde la rigidez.
Yo te voy a agradecer todos tus retos, porque se que me ayudan en el camino de la maduración.
Otra cosa… necesito que cada momento que compartamos juntos sea mas intenso.
Acordate, que los días que nos toca vivir debemos priorizar la calidad ante la cantidad.
Compartí tus intereses conmigo, pero no te olvides de lo que me interesa a mí.
No sientas como una carga nuestra relación, disfrutala a fondo.
No te pongas a mi altura, date cuenta que tenemos diferentes edades.
Acordate que te necesito como papá, y no como amigo.
Y lo último… aunque ya haya crecido, cuando llegues a casa y me veas, abrazame fuerte fuerte, como cuando era más chiquito, y decime cuánto me amás y cuánto me necesitas… no sientas vergüenza.
Yo te lo voy a agradecer, siendo tal como siempre soñaste, el mejor hijo del mundo; te regalará el mismo cariño que me das día a día.
Te re… quiero.
Gracias señorita Susana, Graciashijita.