Archivar como 31 octubre 2007

Te quiero

Miércoles, 31 octubre, 2007

Una hermosa canción que no pude olvidar desde la primera vez que la escuché. Basada en el poema de Mario BenedettiTe quiero“, interpretada por Sandra Mihanovich

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Otra versión de “Te quiero” interpretada por Nacha Guevara

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Una versión coral de “Te quiero” interpretada por el Coro de cámara Sura

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Te quiero“, interpretada por Cecilia Echeñique

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Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

Y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

Te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos.

Mario Benedetti

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Cuando los padres envejecen…

Martes, 30 octubre, 2007

Querido hijo… querido nieto…

El día que me veas mayor y ya no sea yo, ten paciencia e intenta enterderme.

Cuando, comiendo, me ensucie; cuando no pueda vestirme: ten paciencia, recuerda las horas que pasé enseñándotelo.

Si cuando hablo contigo, repito las mismas cosas mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.

Cuando eras pequeño, a la hora de dormir, te tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que te entraba el sueño.

No me avergüences cuando no quiera ducharme, ni me riñas; recuerda cuando tenía que perseguirte y las mil excusas que inventaba para que quisieras bañarte.

Cuando veas mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, te pido que me des el tiempo necesario y no me mires con tu sonrisa burlona.

Te enseñé a hacer tantas cosas… comer bien, vestirte… y como afrontar la vida; muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los dos.

Cuando en algún momento pierda la memoria o el hilo de nuestra conversación, dame el tiempo necesario para recordar; y si no puedo hacerlo, no te pongas nervioso, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.

Si alguna vez no quiero comer, no me obligues; conozco bien cuando lo necesito y cuando no.

Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar, dame tu mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando tu diste tus primeros pasos.

Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no te enfades; algún día entenderás que esto no tiene nada que ver contigo, ni con tu amor, ni con el mío.

Intenta entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.

Algún día descubrirás que, pese a mis errores, siempre quise lo mejor para ti y que intenté preparar el camino que tu debías hacer.

No debes sentirte triste, enfadado o impotente por verme de esta manera.

Debes estar a mi lado; intenta comprenderme y ayúdame como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir.

Ahora te toca a ti acompañarme en mi duro caminar.

Ayúdame a acabar mi camino, con amor y paciencia.

Yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido.

Te quiero hijo.

Tu padre, tu madre, tus abuelos…

Las etapas

Lunes, 29 octubre, 2007

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.

Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?.

Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste sería infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse.

En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente! El pasado ya pasó.

No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted.

Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse, ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.

¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que fué, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo; desprender lo que ya no está en su vida.

Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, !nada ni nadie nos es indispensable!. Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero …. cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.

Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja,le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

(gracias Jannet)

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Tus pensamientos…

Jueves, 25 octubre, 2007

Mantén tus pensamientos positivos porque tus pensamientos se convierten en tus palabras.

Mantén tus palabras positivas porque tus palabras se convierten en tus acciones.

Mantén tus acciones positivas porque tus acciones se convierten en tus hábitos.

Mantén tus hábitos positivos porque tus hábitos se convierten en tus valores.

Mantén tus valores positivos porque tus valores se convierten en tu destino.

Mohandas Gandhi

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Algo de música… “Nine million bicycles”

Miércoles, 24 octubre, 2007

“Nine million bicycles”, Katie Melua

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Manual para subir montañas

Domingo, 21 octubre, 2007

A. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás que dicen “esa es más bonita”, o “aquella es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

B. Sabes cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

C. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

D. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

E. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

F. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquel que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

G. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo”. Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.

H. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

I. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

J. Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

K. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.

Paulo Coelho

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Las piedras de la vida

Viernes, 19 octubre, 2007

Un experto asesor de empresas en “Gestión del Tiempo” quiso sorprender a los asistentes a su conferencia.

Sacó de abajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

¿Cuántas piedras piensan que pueden caber en el frasco?.

Después de que los asistentes hicieran sus cálculos, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco.

Luego preguntó: ¿Está lleno?.

Todo el mundo lo miró y asintió.

Entonces sacó de abajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.

El experto sonrió con ironía y repitió:

¿Está lleno?.

Esta vez los oyentes dudaron: Tal vez no.

¡Bien!. Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco.

La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

¿Está lleno?, preguntó de nuevo el experto.

¡No!, exclamaron los asistentes.

Bien, dijo, y tomó una jarra con agua que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebalsaba.

Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó el experto.

Un alumno respondió apresuradamente:

Que no importa lo llena que está tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

¡No!, concluyó el experto: Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.

¿Cuales son las grandes piedras en tu vida?. Tus hijos, tus padres, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona que amas.

Recuerda, pon las piedras grandes primero.

El resto encontrará su lugar…

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No dejes que este momento pase…

Martes, 16 octubre, 2007

(Para escuchar mientras lees… Queen – “Somebody to love”)



No
dejes que este momento pase si haber crecido un poco.

Sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte.

No abandones tus ansias de hacer algo de tu vida, algo extraordinario.

No dejes de creer en las palabras ni en las poesías, porque sí pueden cambiar el mundo.

Porque pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.

Somos seres humanos llenos de pasión.

La vida es un desierto y un oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, tu puedes aportar una estrofa, la poderosa obra continúa.

No dejes nunca de soñar, porque solo en los sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los males: el silencio.

Valora la belleza de las cosas simples.

No traiciones tus creencias, porque no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Disfruta el pánico de tener la vida por delante.

Vívela intensamente sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro.

Y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Es momento de hacer algo por nosotros mismos.

Dejar de esperar eso que tanto nos prometen, y que al final nunca llega.

Es momento de ir en busca de…

No nos quedemos más de brazos cruzados.

El destino lo construimos nosotros.

Paso a paso…

No hay riqueza más grande en la vida que quedar en el recuerdo de los demás por algo que hiciste por ellos.

Llegó tu momento, tu oportunidad, no la dejes pasar.

No olvides que siempre hay alguien que nos necesita.

Y sobre todo…

¡No permitas que la vida pase por tí sin que la vivas!

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El éxito es…

Viernes, 12 octubre, 2007

El éxito, poco tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.

No se relaciona con los títulos nobles o académicos que tienes, con que te llamen Doctor, Ingeniero o Licenciado; ni con la sangre heredada o con la escuela en que estudiaste.

No tiene que ver con que tengas o no estudios, con que hayas ido a la universidad o con que hayas obtenido un postgrado.

No se relaciona con las dimensiones de tu casa o de tu parque, con la zona en que vives, con las propiedades que tienes o con cuantos automóviles entran en tu garage.

No se trata de tu posición dentro de la jerarquía de la empresa, no se trata de si eres jefe, gerente, director, empleado o subordinado; o si eres un miembro prominente de círculos y clubes sociales.

No tiene nada que ver con el poder que ejerces, o si eres un buen administrador, o si hablas muy bien en público, o si las luces te siguen cuando lo haces.

No es el tipo y la cantidad de tecnología que empleas ni a la que tienes acceso.

No se relaciona con cuanta frecuencia viajas, o si tomas vacaciones, o si visitas otros paises.

No se debe a la calidad de la ropa que usas, ni a su marca, ni a los grabados que mandas bordar en ella; o si después de tu nombre pones siglas deslumbrantes que definen tu status social.

No se trata de si eres emprendedor, si hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.

El éxito se debe a otras tantas cosas…

Se debe a cuanta gente te sonríe sinceramente, a cuanta gente amas, a cuántos admiran tu sinceridad y sencillez de espíritu.

Se trata de si te recuerdan con nostalgia cuando te vas, si extrañan tu compañía, si extrañan tu palabra o simplemente tu estar presente.

El éxito se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar, o si guardas o no rencor en tu corazón.

Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños, de que tus logros no hieran a tus semejantes, a tus compañeros o a tus colaboradores.

Se trata de que en tus triunfos hayas beneficiado a los demás, y no de que tus “triunfos” hayan sido a costa de los demás.

Es acerca de tu inclusión con los demás, y no de tu control sobre los demás.

Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza y a los niños, y si te preocupaste de los ancianos.

Es acerca de tu bondad, de tu deseo de servir, de tu capacidad de escuchar y de tu valor sobre la conducta.

Es acerca de si fuiste transparente en tu sentir y pensar, si te mostraste tal cual eres, y no si mostraste el personaje que los demás querían ver.

No es acerca de cuantos te siguen, sino de cuantos realmente te aman.

Es acerca de si lograste el compromiso de los demás ejerciendo tu liderazgo, y no la subordinación de los demás ejerciendo tu poder.

Es sobre si los demás han podido, y pueden continuar confiando en tí.

Es sobre si recibiste la lealtad de la gente, y no su apoyo interesado.

Se trata de si fuiste un buen ejemplo para muchos; si te recuerdan por que los trataste bien en todos los sentidos y en todas las circunstancias.

No es acerca de declararle a los demás que tienes éxito y que eres feliz, sino de cuantos creen que realmente lo eres, o si finges serlo.

Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien-tener y al bien-estar.

Se trata sobre todo de tu conciencia tranquila, de tu dignidad invicta y de tu deseo de SER más, no de TENER más.

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El conocimiento…

Viernes, 12 octubre, 2007

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento.”

Stephen Hawking

 

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Cuando el mundo…

Viernes, 12 octubre, 2007

Cuando el mundo te deprima, observa lo que te rodea con objetividad.

Avanza de manera positiva; no te dejes caer en una visión negativa.

Mira las cosas tal y como son.

No permitas que las trivialidades te distraigan.

Haz lo que puedas, como puedas, con los recursos que tienes a tu disposición.

No menosprecies tus esfuerzos; cuentas con la fortaleza interior para cambiar lo que sea necesario.

Enfréntate a la situación con la intención de remediarla; haz lo que necesites para resolverla y dejarlo atrás.

Avanza en dirección a la felicidad; encamínate hacia tus sueños y alcanza tu estrella.

Y recuerda que eres tu… quien lleva las riendas.
 
 

Collin McCarty

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Los hijos…. los hijos…

Miércoles, 10 octubre, 2007

Para quien es padre o madre, y para aquellos que lo serán…

Hay un periodo en que los padres van quedando huérfanos de sus propios hijos.

Es que los niños crecen independientes de nosotros, crecen sin pedir permiso a la vida.

Crecen con alegría, y a veces, con mucha arrogancia.

Pero no crecen todos los días de igual manera.

Crecen de repente.

Un día se sientan cerca tuyo en la terraza y dicen alguna frase con tal madurez que te sientes que ya no puedes cambiar más los pañales de ese niño.

¿Dónde estuvo creciendo este pequeñito que yo no me di cuenta?

El niño está creciendo en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil…

Allí están muchos padres al volante, esperando que ellos salgan entusiastas sobre patines y con cabellos largos y sueltos.

Entre hamburguesas y bebidas en las esquinas.

Allá están nuestros hijos con su uniforme de su generación: incómodas mochilas de moda en los hombros.

Allí están, con el pelo desordenado.

Esos son los hijos que conseguimos engendrar y amar… a pesar de todo.

Y ellos crecen medio amaestrados.

Observando y aprendiendo con nuestros aciertos y errores.

Principalmente, con los errores que esperamos que no repitan.

Hay un periodo en que los padres van quedando huérfanos de sus propios hijos.

No los esperaremos más en las puertas de la disco, o en las fiestas.

Pasó el tiempo del ballet, de inglés, de natación y del Judo.

Saldrán del asiento de atrás y pasarán al volante de sus propias vidas.

Debimos haber ido más a la cama de ellos en la noche.

Para escuchar su alma respirando conversaciones y confidencias entre sábanas de infancia.

Y los adolescentes cobertores de aquel dormitorio lleno de adhesivos, posters, agendas coloridas y discos ensordecedores.

No los llevamos lo suficiente al parque.

No les dimos suficientes sándwiches.

No les compramos todos los helados y toda la ropa que hubiéramos querido comprarles.

No les dijimos la suficiente cantidad de veces… “te quiero mucho mi corazón”.

No los dejes crecer sin mostrarles todo tu afecto.

Al principio iban con nosotros a donde fuera, para Navidad, en las vacaciones, a la piscina y con amigos.

Sí… había grandes peleas dentro del auto por quien va en la ventana, los pedidos de chicles y las canciones sin fin.

Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento.

Pues era muy difícil separarse de los amigos y de los primeros novios.

Los padres quedaron exiliados de los hijos.

Tienen la soledad y la tranquilidad que siempre soñaron.

Pero, de repente… morían de tristeza por extrañar a esas “pestes”.

Llega el momento en que solo nos queda quedarnos lejos de ellos, rezando mucho (en ese momento, se re-aprende a rezar).

Para que ellos acierten en su búsqueda de felicidad.

Y que la conquisten del modo más completo posible.

Queda esperar…

En cualquier momento nos dan nietos.

El nieto es ahora de cariño, ocioso y estancado.

Por eso los abuelos son tan desmesurados.

Y se descontrolan tanto con la expresión de cariño.

Los nietos son la última oportunidad de re-editar nuestro afecto.

Por eso es necesario hacer alguna cosa más… antes de que crezcan.

Aprendemos a ser hijos…

después que somos padres…

y solo aprendemos a ser padres…

…después que somos abuelos.

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El matrimonio…

Miércoles, 10 octubre, 2007

La mujer se casa pensando que él un día cambiará…

El hombre se casa pensando que ella nunca cambiará…

…ambos se equivocan. :)

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Cuando alguien evoluciona…

Lunes, 8 octubre, 2007

Comparto un lindo video que encontré en Youtube.

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Hace un año… Octubre de 2006

Domingo, 7 octubre, 2007

Hace un año en “Un Mensaje Para Ti…” encontrabamos estos mensajes:

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